Cap. 14 - Cristianismo, Iglesias y Cultos
                 El desarrollo del Cristianismo
                 Ceremonias del culto
                 El Clero
                 Comunión y Misa
                 El Bautismo
                 Recordación de los muertos
                 Símbolos materiales, crucifijos y reliquias
                 Veneración de los Santos
                 Festividades religiosas
                 La presencia de Dios a pesar de cultos erróneos
Cap. 15 - Seudo-Cristianos, enseñanzas erróneas de la Iglesia y anomalías
                 Cristianos de nombre
                 Agnósticos y fanáticos religiosos
                 Falseamientos de la Doctrina de Jesucristo y sus consecuencias
                 Evoluciones erradas e irregularidades en la Cristiandad

III. EL TIEMPO DE LA IGLESIA CRISTIANA

Capítulo 14 – Cristianismo, Iglesias y Cultos

El desarrollo del Cristianismo           

1. Después de mi partida en el Segundo Tiempo, mis apóstoles continuaron mi obra, y los que siguieron a mis apóstoles, continuaron la labor de ellos. Eran los nuevos labriegos, los cultivadores de aquella campiña preparada por el Señor, fecundada con su sangre, sus lágrimas y su palabra, cultivada con el trabajo de los doce primeros y también por los que les siguieron; mas de tiempo en tiempo y de generación en generación, los hombres fueron mistificando o falseando mi obra y mi doctrina.

2.    ¿Quién le dijo al hombre que él podía hacer mi imagen? ¿Quién le dijo que me representara pendiente de la cruz? ¿Quién le dijo que podía hacer la imagen de María, la forma de los ángeles o el rostro del Padre? ¡Ah hombres de poca fe! Que para poder palpar mi presencia, habéis tenido que materializar lo espiritual.

3.    La imagen del Padre fue Jesús; la imagen del Maestro, sus discípulos. Yo dije en el Segundo Tiempo: "Quién conoce al Hijo, conoce al Padre". Esto quiere decir que Cristo, que hablaba en Jesús, era el propio Padre. Sólo el Padre podía hacer su propia imagen.

4.    Después de muerto en cuanto hombre, me manifesté con vida ante mis apóstoles, para que reconocieran que Yo era la vida y la eternidad y que en materia o fuera de ella estaba presente entre vosotros. No todos los hombres entendieron esto y por eso cayeron en idolatría y en fanatismo. (113, 13 – 17)

5.    Yo había dicho a la mujer de Samaria: El que bebiera de esta agua que Yo doy, sed no volverá a tener. Yo hoy os digo: si de aquella agua viva hubiera bebido la humanidad, no llevaría en sí tanta miseria.

6.    No perseveró la humanidad en mi enseñanza y prefirió tomar mi nombre para crear religiones según su interpretación y conveniencia. Yo abolí tradiciones y le enseñé la Doctrina del amor, y hoy venís a Mí, para presentarme ritos vanos y ceremonias que en nada benefician al espíritu. Si no existe espiritualidad en vuestras obras, no puede haber verdad y lo que no tiene verdad no llega a vuestro Padre.

7.    Cuando aquella mujer samaritana sintió que la luz de mis ojos penetraba al fondo de su corazón, me dijo: "Señor, vosotros los judíos decís que Jerusalén es el lugar en el que hay que adorar a nuestro Dios". Entonces le dije: "Mujer, en verdad te digo, que se acerca el instante en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre como lo hacéis ahora. Se acerca el tiempo en que se adore al Padre en espíritu y en verdad, porque Dios es Espíritu.

8.    Esta es mi Doctrina de todos los tiempos. Mirad que teniendo la verdad delante de vuestros ojos, no habéis querido ver. ¿Cómo podréis vivirla si no la conocéis? (151, 2 – 5)

Ceremonias del culto           

9. Si amáis, no necesitaréis cultos materiales ni ritos, porque llevaréis la luz que ilumina vuestro templo interior, ante el cual se romperán las olas de todas las tormentas que os pudiesen azotar y se destruirán las tinieblas de la humanidad.

10. No profanéis más lo divino, porque en verdad os digo, que es mucha la ingratitud con que os mostráis ante Dios, cuando hacéis esas prácticas externas que habéis heredado de vuestros primeros hermanos, y en las que os habéis fanatizado.

11. Contemplad a la humanidad desorientada, porque las grandes religiones que se nombran cristianas dan más importancia a lo ritual y exterior que a mi propia Doctrina. Aquella palabra de vida que sellé con obras de amor y con sangre en la cruz, ya no vive en el corazón de los hombres, está encerrada y muda en los libros envejecidos y empolvados. Y ahí tenéis una humanidad cristiana que ni conoce ni comprende ni sabe imitar a Cristo.

12. Por eso tengo pocos discípulos en este tiempo; los que aman a su hermano, los que sufren, los que alivian el dolor ajeno, aquellos que viven en la virtud y la predican con el ejemplo, esos son los discípulos de Cristo.

13. El que conociendo mi Doctrina la oculta o la da a conocer sólo con los labios y no con el corazón, ese no es mi discípulo.

14. No he venido en este tiempo a buscar templos de piedra para hacerme presente en ellos; vengo buscando espíritus, corazones, no galas  materiales. (72, 47 – 50)

15. Mientras las religiones permanezcan sumergidas en su sueño y no rompan su rutina, no habrá despertar en el espíritu, ni conocimiento de los ideales espirituales; y por lo tanto, no podrá haber paz entre los hombres, ni aparecerá la caridad; no podrá brillar la luz que resuelve los graves conflictos humanos. (100, 38)

El Clero           

16. Como no sabéis lo que es la paz verdadera, os conformáis con suspirar por ella y tratáis por todos los medios posibles y en todas las formas imaginables de lograr alguna tranquilidad, comodidades y satisfacciones; pero nunca lo que es verdaderamente la paz del espíritu. Yo os digo que a ella sólo la conquista la obediencia del hijo hacia la voluntad de su Señor.

17. Hacen falta en el mundo buenos explicadores de mi palabra, buenos intérpretes de mis enseñanzas, por eso la humanidad, aun llamándose cristiana, vive espiritualmente atrasada, porque no hay quien la haga estremecer con mi verdadera Doctrina, no hay quien cultive su corazón con el amor con que Yo vine a enseñar a los hombres.

18. Día tras día, en recintos, iglesias y templos, se pronuncia mi nombre y se repiten mis palabras, mas nadie vibra, nadie se estremece con su luz, y es que el sentido de ellas lo han equivocado los hombres. Creen las mayorías que la virtud de la palabra de Cristo consiste en repetirla una vez tras otra, maquinalmente, sin comprender que no es necesario decirla, sino estudiarla, meditarla, practicarla y vivirla.

19. Si los hombres supiesen buscar la esencia en la palabra de Cristo, cada vez la encontrarían nueva, fresca, viva y palpitante, pero la conocen tan sólo superficialmente y así no pueden ni podrán alimentarse con ella.

20. ¡Pobre humanidad, perdida entre las tinieblas teniendo tan cerca la luz, llorando angustiosamente y estando a su alcance la paz! Mas no pueden contemplar esa divina luz porque ha habido quienes han vendado sus ojos, sin piedad. Yo que os amo en verdad, vengo en vuestra ayuda, apartándoos de las tinieblas y probándoos que cuanto os dije en aquel tiempo, fue para todos los tiempos y que no debéis considerar aquella divina palabra, como una doctrina antigua, pasada de época, porque el amor que fue la esencia de toda mi enseñanza, es eterno, y en él está el secreto de vuestra salvación, en esta era de confusiones, de inmensa amargura y de   desenfrenadas pasiones. (307, 4 – 8)

21. Yo repruebo a quienes prediquen una fe ciega, una fe sin conocimiento, una fe adquirida por temores y supersticiones.

22. No escuchéis las palabras de quienes atribuyen a Dios todos los males que aquejan a la humanidad, todas las plagas, hambres y pestes, llamándolas castigos o ira de Dios. Esos son los falsos profetas.

23. Apartaos de ellos porque no me conocen y quieren enseñar a los hombres cómo es Dios.

24. Ahí tenéis el fruto de la mala interpretación que se ha dado a las escrituras de los tiempos pasados, cuyo lenguaje divino no ha sido encontrado todavía en el fondo del lenguaje humano con que fueron escritas las revelaciones y las profecías. Muchos van hablando del fin del mundo, del juicio final, de la muerte y del infierno, sin saber un átomo de la verdad. (290, 16 – 19)

25. Estáis ya en la Tercera Era y aún la humanidad está retrasada  espiritualmente. Sus ministros, sus teólogos y pastores espirituales bien poco y a veces nada le revelan de la vida eterna. A ellos les revelo también los misterios de mi arcano y os digo: ¿Por qué los callan? ¿Por qué temen despertar al espíritu aletargado de los hombres? (245, 5)

26. Mi doctrina os enseña un culto perfecto, espiritual y puro hacia el Padre, porque el espíritu de la humanidad ha llegado, sin darse cuenta, ante los umbrales del templo del Señor, donde penetrará para sentir mi presencia, para oír mi voz a través de su conciencia y verme en la luz que a su mente desciende.

27. El vacío que los hombres sienten dentro de sus diferentes religiones en este tiempo, se debe a que el espíritu tiene hambre y sed de   espiritualidad; no le bastan los ritos y las tradiciones; ansía conocer mi verdad. (138, 43 – 44)

Comunión y Misa           

28. Jamás he venido envuelto en misterio ante los hombres. Si os he hablado en sentido figurado para revelaros lo divino o representar en alguna forma material lo eterno, ha sido para que me comprendáis, pero si los hombres se detienen a adorar formas, objetos o símbolos, en lugar de buscar el sentido de aquellas enseñanzas, es natural que se estacionen por siglos y en todo contemplen misterios.

29. Desde los tiempos de la estancia de Israel en Egipto, en que mi sangre fue representada por la de un cordero, ha habido hombres que sólo viven de tradiciones y de ritos, sin comprender que aquel sacrificio fue una imagen de la sangre que Cristo vendría a derramar para daros la vida espiritual. Otros creyendo alimentarse con mi cuerpo, comen panes mate-riales, sin querer comprender que cuando dí a mis discípulos el pan en el Cenáculo, fue para darles a comprender que quien tomare la esencia de mi palabra como sustento, se habría alimentado de Mí.

30. Cuán pocos son los que en verdad saben entender mis divinas lecciones, y estos pocos son los que las analizan con el espíritu. Mas tened en cuenta, que la divina revelación no os la he traído en una sola vez, sino que os la he ido aclarando en cada una de mis lecciones. (36, 7 – 9)

31. Hay gozo en el corazón de estas multitudes, porque saben que frente a su espíritu se encuentra el banquete celestial, en el cual el Maestro les espera para darles a comer y beber el pan y el vino de la vida verdadera.

32. La mesa en la cual Jesús se reunió en aquel tiempo con sus apóstoles, fue un símbolo del reino de los cielos. Ahí estaba el Padre rodeado de los hijos, ahí estaban los manjares representando a la vida y el amor, vibraba la voz divina y su esencia era el concierto universal, y la paz que allí reinaba era la paz que existe en el Reino de Dios.

33. Habéis tratado de purificaros en estas albas pensando que el Maestro había de traeros en sus palabras un nuevo testamento y así es: hoy os concedo que recordéis el pan y el vino con que representé mi cuerpo y mi sangre, mas también he venido a deciros que en este nuevo tiempo sólo hallaréis ese sustento en la esencia divina de mi palabra. Si buscáis mi cuerpo y mi sangre, tendréis que buscarlos en lo divino de la creación, porque Yo soy sólo Espíritu. Comed de ese pan y bebed de ese vino, mas llenad también mi cáliz, quiero beber con vosotros, tengo sed de vuestro amor.

34. Llevad este mensaje a vuestros hermanos y aprended que la sangre siendo vida, es tan sólo un símbolo de la vida eterna que es el amor verdadero. Por vosotros estoy comenzando a iluminar a la humanidad con mis nuevas revelaciones. (48, 22 – 25)

35. Os traigo la paz y una nueva enseñanza. Si mi sacrificio del Segundo Tiempo abolió el sacrificio de víctimas inocentes que inmolabais en el altar de Jehová, hoy el sustento de mi palabra divina ha hecho que ceséis de representar mi cuerpo y mi sangre con el pan y el vino de este mundo.

36. Todo espíritu que quiera vivir tendrá que alimentarse del Espíritu Divino. Quien escucha mi palabra y la siente en su corazón, se ha alimentado en verdad; ese no sólo ha comido mi cuerpo y bebido mi sangre sino que también ha tomado de mi Espíritu para alimentarse.

37. ¿Quién después de haber probado este alimento celestial volverá a buscarme en cuerpos y formas hechos por manos de hombres.

38. De tiempo en tiempo vengo borrando   tradiciones, ritos y formas y sólo dejo en vuestro espíritu la Ley y la esencia de mis enseñanzas. (68, 27)

El Bautismo           

39. Pueblo: en aquel tiempo, Juan, llamado también el Bautista, bautizaba con agua a los que creían en su profecía. Este acto era un símbolo de la purificación del pecado original. El decía a las multitudes que llegaban hasta el Jordán para escuchar las palabras del precursor: he aquí que yo os bautizo con agua, mas ya viene Aquél que os bautizará con el fuego del Espíritu Santo.

40. De ese fuego divino nacieron todos los espíritus, brotaron limpios y puros, mas si en su camino han llegado a mancharse con el pecado que trajo consigo la desobediencia, viene de nuevo el fuego de mi Espíritu a derramarse sobre ellos para destruir su pecado, borrar sus manchas y devolverles su pureza original.

41. Si ese bautizo espiritual, en vez de ser entendido como la purificación que el hombre alcanza mediante un acto de arrepentimiento verdadero ante su Creador, lo convertís en un rito y os conformáis con el simbolismo de un acto, de cierto os digo, que vuestro espíritu nada alcanzará.

42. Quien así lo hace, vive aún en los tiempos del Bautista y es como si no hubiese creído en sus profecías ni en sus palabras que hablaban del bautismo espiritual, del fuego divino con el que Dios purifica y eterniza en la luz a sus hijos.

43. Juan llamaba a los hombres en su edad de adultos, para derramar en ellos aquellas aguas símbolo de la purificación. Llegaban a él, cuando eran ya conscientes de sus actos y podían tener ya la voluntad firme para perseverar en el camino del bien, de la rectitud y de la justicia. Ved como la humanidad ha preferido practicar el acto simbólico de la purificación por medio del agua, en lugar de la regeneración verdadera por medio del arrepentimiento y del firme propósito de la enmienda que nacen del amor a Dios. La ceremonia no implica esfuerzo alguno, en cambio, purificar el corazón y luchar por permanecer en la limpidez, sí significa para el hombre esfuerzo, vigilia y hasta sacrificio, por eso han preferido los hombres cubrir con apariencia sus pecados, concretándose al cumplimiento de ceremonias, actos y ritos que en nada mejoran su condición moral o espiritual, si en ellas no interviene la conciencia.

44. Discípulos: esa es la razón por la cual no quiero que entre vosotros existan ritos, para que no por cumplir con ellos, os olvidéis de lo que verdaderamente llega al espíritu. (99, 56 – 61)

45. Yo soy quien envía a los espíritus a encarnar de acuerdo con la ley de evolución, y en verdad os digo, que no serán las influencias de este mundo las que hagan variar mis planes divinos, porque por sobre todas las ambiciones de poder se hará mi voluntad.

46. Cada ser humano trae una misión a la Tierra, su destino está trazado por el Padre y su espíritu ungido por mi caridad. En vano los hombres hacen ceremonias y ungen a los pequeños; de cierto os digo, que en ninguna edad material, serán las aguas las que purifiquen al espíritu de sus faltas a mi ley. Y si Yo envío a un espíritu limpio de todo pecado, ¿De qué mancha le purifican los ministros de las religiones del bautizo?

47. Tiempo es de que comprendáis que el origen del hombre no es un pecado, sino que su nacimiento es el resultado del cumplimiento de una ley natural, ley que no sólo el hombre cumple, sino todas las criaturas que forman la naturaleza. Comprended que os he dicho que el hombre y no su espíritu; el hombre tiene mi potestad para crear seres semejantes a él, mas los espíritus sólo brotarán de Mí.

48. Crecer y multiplicarse es ley universal; lo mismo brotaron los astros de otros astros mayores, que la semilla se multiplicó y jamás he dicho que en ese hecho hayan pecado u ofendido al Creador. ¿Por qué vosotros al cumplir con ese divino mandato, habíais de ser después juzgados como pecadores? Comprended que el cumplimiento de la ley jamás podrá manchar al hombre.

49. Lo que mancha al hombre y aparta al espíritu del camino de evolución, son las bajas pasiones, el libertinaje, el vicio, la lujuria, porque todas ellas van en contra de la ley.

50. Estudiad y escudriñad hasta que encontréis la verdad, y así dejaréis de llamar pecado a los mandatos del Creador de la vida y podréis santificar la existencia de vuestros hijos con el ejemplo de vuestras buenas obras. (37, 18 – 23)

Recordación de los muertos           

51. Los hombres son conservadores en sus tradiciones y costumbres; bien está que guarden un recuerdo imborrable de los seres que han bajado a la tumba y les atraiga el lugar donde depositaron sus restos; mas si se profundizaran en el sentido real de la vida material, verían que al desintegrarse aquel cuerpo, vuelve de átomo en átomo a los distintos reinos de que está formado y prosigue desenvolviéndose la vida.

52. Pero el hombre a través de los tiempos, por su falta de estudio de lo espiritual, ha creado una cadena de cultos fanáticos a la materia. Trata de hacer imperecedera la vida material y olvida al espíritu que es el que en verdad posee vida eterna. ¡Cuán lejos se encuentran todavía de comprender la vida espiritual!

53. Ahora sabéis que no tiene objeto llevar ofrendas a esos lugares, donde una lápida que dice "muerte", debiera decir "desintegración y vida”, porque ahí está la Naturaleza en pleno florecimiento, ahí está la tierra que es seno fecundo e inagotable de criaturas y especies.

54. Cuando estas lecciones sean comprendidas, la humanidad sabrá dar a lo material su lugar y a lo divino el suyo. Entonces desaparecerá el culto idólatra de los antepasados.

55. El hombre debe reconocer y amar a su Creador, de espíritu a Espíritu.

56. Los altares son crespones negros y las tumbas, son una prueba de ignorancia y de idolatría. Yo perdono todas vuestras faltas, mas en verdad debo despertaros. Mi enseñanza será comprendida y llegará el tiempo en que los hombres cambien las ofrendas materiales por pensamientos elevados. (245, 16 – 21)

Símbolos materiales, crucifijos y reliquias           

57. En el Primer Tiempo conocisteis los símbolos: El tabernáculo o santuario que guardaba el arca donde estaban guardadas las tablas de la ley. Cuando aquellos símbolos hubieron cumplido su misión, mi voluntad los borró de la tierra, los ocultó de la vista de los hombres para que el mundo no cayera en idolatría, pero el sentido o esencia de aquellas lecciones la dejé escrita en la conciencia de mis siervos.

58. En el Segundo Tiempo, después de consumado el sacrificio de Cristo, hice desaparecer el símbolo más grande del cristianismo: la cruz, junto con la corona, el cáliz y todo cuanto podía haber sido objeto de fanática adoración por parte de la humanidad. (138, 36)

59. A Jesús lo vio sufrir la humanidad y su enseñanza y testimonio es creído por vosotros, ¿Para qué seguirlo crucificando en vuestras  esculturas? ¿No os bastan los siglos que lleváis de exhibirlo como la víctima de vuestra maldad?

60. En vez de recordarme en los tormentos y en la agonía de Jesús es mejor que me recordéis en su resurrección, plena de luz y gloria.

61. A veces, al mirar vuestras imágenes representándome en la forma de Jesús en la cruz, hay quienes han pensado que se trató de un hombre débil, cobarde o tímido, sin pensar que Yo soy Espíritu y vine a padecer lo que vosotros llamáis sacrificio y que Yo llamo deber de amor, para ejemplo de toda la humanidad.

62. Si meditáis en que fui Uno con el Padre, no había armas, ni fuerzas, ni suplicios que pudieran haberme doblegado; mas si en cuanto hombre padecí, sangré y morí, fue por daros mi ejemplo sublime de humildad.

63. Los hombres no han comprendido la grandeza de aquella lección, y por doquiera levantan la imagen del crucificado, que representa una vergüenza para esta humanidad, la cual sin amor ni respeto hacia Aquél a quien dice amar, le sigue crucificando e hiriendo diariamente al herir el corazón de sus hermanos, por quienes dio el Maestro su vida. (21, 15 – 19)

64. Yo no os juzgaría si de la Tierra hicieseis desaparecer hasta la última cruz con que simbolizáis vuestra fe cristiana, y en cambio, sustituyeseis ese símbolo con el amor verdadero de los unos hacia los otros; porque entonces vuestra fe y vuestro culto exterior pasarían a ser culto y fe del espíritu, que es lo que Yo espero de vosotros.

65. ¡Si al menos vuestros cultos y vuestros símbolos tuviesen la fuerza para impedir vuestras guerras, para no dejaros caer en el vicio, para manteneros en paz! Pero, mirad como estáis pasando por sobre todo lo que decís que es sagrado; mirad cómo estáis pisoteando lo que habéis tenido como divino.

66. ¡Más os valiera, vuelvo a deciros, no tener un solo templo, ni un altar, ni un símbolo o imagen en toda la Tierra; pero que supieseis orar con el espíritu, que supieseis amar a vuestro Padre, y creer en Él sin necesidad de representantes, y que os amaseis como os he enseñado en mi Doctrina. Entonces estaríais a salvo, estaríais caminando en la senda trazada con mis huellas de sangre, huellas con las que vine a sellar la verdad de mis enseñanzas. (280, 69 – 70)

Veneración de los Santos           

67. Os doy estas lecciones, porque habéis convertido al espíritu de muchos justos en divinidades, a los cuales les pedís y adoráis como si fuesen dioses. ¡Cuánta ignorancia, oh humanidad! ¿Cómo pueden los hombres juzgar la santidad y perfección de un espíritu, tan sólo por sus obras humanas?

68. Soy el primero en deciros que imitéis los buenos ejemplos que vuestros hermanos hayan escrito con sus obras, con su vida, con su virtud, y os digo también que al recordarles, esperéis su ayuda espiritual y su influencia; mas, ¿Por qué les levantáis altares que sólo sirven para ofender la humildad de aquellos espíritus? ¿Por qué se crean cultos en torno a su memoria como si fuesen la Divinidad, poniéndolos en el lugar del Padre, al cual olvidan por adorar a sus hermanos? ¡Cuán dolorosa ha sido para ellos la gloria que aquí les habéis dado!

69. Qué saben los humanos de mi juicio sobre aquellos a quienes llaman santos? ¿Qué saben de la vida espiritual de aquellos seres o del sitio que cada uno se ha labrado ante el Señor?

70. Nadie piense que con estas revelaciones vengo a borrar de vuestro corazón los méritos que mis siervos hayan hecho entre la humanidad; por el contrario, quiero que sepáis que la gracia que en Mí han hallado es grande y que es mucho lo que por sus oraciones os concedo; pero es menester que destruyáis vuestra ignorancia, de la cual proviene el fanatismo religioso, la idolatría y la superstición.

71. Si sentís que el espíritu de aquellos seres flota sobre el ambiente de vuestra vida, confiad en ellos que son parte del mundo espiritual, para que ellos y vosotros unidos en la senda del Señor, consuméis la obra de fraternidad espiritual, esa obra que estoy esperando como resultado de todas mis enseñanzas. (115, 52 – 56)

Festividades religiosas           

72. En este día, en que las turbas corren con gran algarabía a sus iglesias, para celebrar el instante en que la gloria se abrió para recibirme, Yo os digo, que todo eso es tan sólo una tradición para impresionar al corazón de la humanidad. Son sólo ritos que hoy materializan mi divina pasión.

73. Vosotros no sigáis en esa tendencia, erigiendo altares y símbolos; no hagáis representaciones de hechos sagrados, ni uséis vestidos especiales para distinguiros, porque todo eso es culto idólatra.

74. Invocadme con el corazón, recordad mi enseñanza e imitad mis ejemplos. Ofrecedme el tributo de vuestra enmienda y sentiréis cómo las puertas de la gloria se abren para recibiros.

75. Huid de las falsas y profanas representaciones que se hacen de Mí y de mi pasión, porque nadie podrá representarme; vivid mis ejemplos y enseñanzas; quien así lo hiciere, habrá representado a su Maestro en la tierra. (131, 11 – 13 y 16)

76. Humanidad: en estos días en que conmemoráis el nacimiento de Jesús, es cuando dejáis llegar la paz a vuestro corazón y cuando parecéis una familia unida y feliz.

77. Sé que no todos los corazones sienten una alegría sincera al recordar mi llegada al mundo en aquel tiempo, muy pocos son los que se entregan a la meditación y al recogimiento, dejando que la alegría sea interior y que la fiesta de recordación sea en el espíritu.

78. Hoy, como en todos los tiempos, los hombres han hecho de las  conmemoraciones, fiestas profanas y pretextos para buscar placeres de los sentidos, muy alejados de lo que deben ser los goces del espíritu.

79. Si los hombres tomasen este día para consagrarlo al espíritu, meditan-do en el amor divino, del que fue prueba absoluta el hecho de hacerme hombre para vivir con vosotros, de cierto os digo que vuestra fe, brillaría en lo más alto de vuestro ser, y sería la estrella que os señalara el camino que conduce a Mí, Vuestro espíritu quedaría de tal manera saturado de bondad, que a vuestro paso iríais desbordando caridad, consuelo y ternura en los necesitados. Os sentiríais más hermanos, perdonaríais de corazón a vuestros ofensores; os sentiríais embargados de ternura ante la vista de los desheredados, de esos niños sin padres, sin techo y sin amor. Pensaríais en los pueblos sin paz, donde la guerra ha destruido todo lo bueno, lo noble y sagrado de la vida humana. Entonces, la oración brotaría límpida hacia Mí, para decirme: "Señor, ¿Qué derecho tenemos a la paz, mientras hay tantos hermanos nuestros que padecen intensamente?"

80. Mi contestación hacia vosotros, sería ésta: "Ya que habéis sentido el dolor de vuestros hermanos y habéis orado y habéis tenido caridad, reuníos en vuestro hogar, sentaos a vuestra mesa y gozad esa hora bendita, porque Yo estaré allí presente, no temáis estar contentos si sabéis que en ese instante hay muchos que sufren, pues de cierto os digo, que si vuestra alegría es sana, de ella desprenderá un hálito de paz y de esperanza, que irá flotando como nubecilla de amor sobre los necesitados".

81. Ninguno piense que vengo a borrar de vuestro corazón la fiesta más pura que celebráis en el año, cuando conmemoráis la Natividad de Jesús. Sólo vengo a enseñaros a dar al mundo lo del mundo y al espíritu lo del espíritu, porque si tantas fiestas tenéis para celebrar hechos humanos, ¿Por qué no le dejáis esta fiesta al espíritu, para que él, convertido en niño, se acerque a ofrecerme su presente de amor, para que adquiera la sencillez de los pastores para adorarme y la humildad de los sabios para inclinar su cerviz y presentar su ciencia ante el dueño de la Sabiduría verdadera?

82. No vengo a contener la alegría que en estos días envuelve la vida de los hombres. No es tan sólo la fuerza de una tradición, es que mi caridad os toca, mi luz os ilumina, mi amor como un manto, os cubre. Entonces sentís el corazón lleno de esperanza, de alegría, de ternura, de necesidad de dar algo, de vivir y amar, sólo que esos sentimientos y   esas   inspiraciones no siempre los dejáis expresar con su verdadera elevación y pureza, porque aquella alegría la desbordáis en placeres del mundo, sin dejar que el espíritu, que fue por quien vino el Redentor al mundo, viva ese instante, penetre en esa luz, se purifique y se salve, porque aquel Divino Amor, que se hizo hombre, está presente eternamente en el camino de cada ser humano, para que en él encuentre la vida. (299, 43 – 48)

La presencia de Dios a pesar de cultos erróneos           

83. Como el hombre se encuentra materializado, tiene que buscarme a través del culto material y como no lleva abiertos los ojos de su espíritu, tiene que forjar mi imagen para verme. Como no se ha sensibilizado      espiritualmente, me exige siempre prodigios y pruebas materiales para poder creer en mi existencia y me pone condiciones para servirme, para amarme, y a cambio de lo que Yo le dé, él algo me da. Así contemplo todas las iglesias, todas las religiones, todas las sectas que los hombres han creado sobre el haz de la Tierra, envueltas están en el materialismo, en el fanatismo y la idolatría, la mistificación, el adulterio y las    profanaciones.

84. ¿Qué tomo de ellos? La intención solamente. ¿Qué es lo que llega a Mí de todo ello? La necesidad espiritual o corporal de mis hijos, su átomo de amor, su necesidad de luz. Eso es lo que a Mí llega y Yo estoy con todos. No contemplo iglesias, ni formas, ni ritos. Yo vengo a todos mis hijos por igual. Yo recibo su espíritu en la oración. Yo lo acerco a mi regazo para estrecharlo, para que sienta mi calor y ese calor sea estímulo y aliciente en su camino de vicisitudes y pruebas; mas no porque Yo sepa recibir la buena intención de la humanidad, he de dejarla que eternamente permanezca en tinieblas, envuelta en su idolatría y su fanatismo.

85. Yo quiero que el hombre despierte, que el espíritu se eleve a Mí y en su elevación pueda contemplar el esplendor verdadero de su Padre, olvidando los falsos esplendores de las liturgias y de los ritos; quiero que al lograr su elevación verdadera se regenere, se emancipe de las miserias humanas y pueda ir dominando la materialidad, las pasiones, las   vicisitudes; encontrándose a sí mismo para que nunca diga al Padre que él es el vil gusano de la tierra, para que sepa que el Padre lo creó a imagen y semejanza suya. (360, 14 – 16)

86. Muchas religiones existen en la Tierra y en su mayoría, están cimentadas sobre la fe en Cristo; sin embargo no se aman las unas a las otras ni se reconocen entre sí como discípulos del Divino Maestro.

87. ¿No creéis que si unas y otras hubiesen comprendido mi Doctrina la hubiesen aplicado a la práctica llevando a la reconciliación y a la paz a los pueblos? Pero no ha sido así. Todas ellas se han mantenido  distan-ciadas unas de otras, distanciando y dividiendo espiritualmente a los hombres, quienes se ven como enemigos o como extraños. Cada quien busca medios y argumentos para demostrar a los demás que él es el poseedor de la verdad y que los demás están equivocados; pero ninguno tiene la fuerza ni el valor para luchar por la unificación de todos, ni tiene la buena fe para descubrir que en cada creencia y en cada culto existe algo de verdad. (326, 19 – 20)


 

Capítulo 15 – Seudo-Cristianos, enseñanzas erróneas de la Iglesia y anomalías

Cristianos de nombre           

1. La mayor parte de esta humanidad se nombra cristiana y el Maestro os dice: Si en verdad fuese cristiana, ya habría vencido con su amor, con su humildad y su paz, al resto de los hombres; pero mi Doctrina, legada desde el Segundo Tiempo, no está en el corazón de la humanidad, no palpita ni florece en las obras de los hombres, está guardada en los libros empolvados y Yo no he venido a hablar de los libros.

2.    Por libro os traje mi vida, mi palabra y mis obras, mi pasión y mi muerte en cuanto hombre y esa es la razón por la que la mayor parte de la humanidad diciéndose cristiana, no tiene la paz ni la gracia de Cristo, porque no le imitan, porque no practican su Doctrina. (316, 5)

3.    Escuchadme, discípulos, para que arranquéis de vuestro entendimiento antiguas creencias. La Cristiandad se dividió en sectas que no se aman entre sí, que humillan, desprecian y amenazan con falsos juicios a sus hermanos. Yo os digo que son cristianos sin amor, por lo tanto no son cristianos porque Cristo es amor.

4.    Hay quienes representan a Jehová como un anciano lleno de defectos humanos, vengativo, cruel y más terrible que el peor de vuestros jueces en la Tierra.

5.    No os digo esto para que os burléis de nadie, sino para que vuestro concepto del amor divino se purifique. No sabéis ahora cómo me hayáis adorado en vuestro pasado. (22, 33 – 35)

6.    ¿Cómo es posible que los pueblos que se nombran cristianos se destruyan con la guerra y hasta oren antes de ir a matar a sus hermanos pidiéndome que les de la victoria sobre sus enemigos? ¿Es que puede existir mi simiente donde en vez de amor existe el odio y en vez de perdón la venganza? (67, 28)

7.    A todos los hombres de distintas creencias y religiones les digo que no han sabido dar su lugar a las riquezas materiales para colocar en el que les corresponde a las del espíritu. Si estuviesen cumpliendo con mis leyes, ya estarían contemplando desde aquí la silueta de la tierra prometida y escuchando el eco de las voces de sus moradores.

8.    Decís creer en mi existencia y tener fe en mi Divinidad; decís también que se haga mi voluntad y en verdad os digo: ¡Cuán escasa es vuestra fe y vuestra conformidad con lo que Yo dispongo! Mas Yo vengo alentando en vosotros la verdadera fe para que seáis fuertes en el camino que os he trazado. (70, 12 – 13)

9.    Hoy no vengo a pediros vuestra sangre, ni que sacrifiquéis vuestra vida; lo que os pido es amor, sinceridad, verdad, desinterés.

10. Así os doctrino y os enseño, preparando con ello a los discípulos de mi Divinidad en este Tercer Tiempo, porque os veo contemplar indiferentemente la marcha del mundo, y es que no sabéis penetrar en el corazón de la humanidad, en donde hay tanta miseria y tanto dolor.

11. Existe gran desigualdad, pues veo señores a quienes sólo falta la corona para nombrarse reyes y contemplo súbditos que son verdaderos esclavos. De ahí que se haya encendido la lucha. Entre esos señores enriquecidos en el mundo hay muchos que se dicen cristianos, mas Yo os digo que apenas si conocen mi nombre.

12. Quienes no ven en los demás a su prójimo, quienes acumulan riquezas y se apoderan de lo que es de otros, esos no son cristianos, porque no conocen la caridad.

13. Vendrá la lucha entre lo espiritual y lo material, en esa lucha entrará la humanidad y para que el triunfo de la justicia llegue, ¡Cuántas amarguras tendrá que sufrir! (222, 43 – 45)

Agnósticos y fanáticos religiosos           

14. Yo os digo, que más os vale estar llenos de incertidumbres y de negaciones, que llenos de afirmaciones falsas o de mentiras que pasáis por verdades. Menos mal os hace la negación sincera que nace de la duda o de la ignorancia, que la afirmación hipócrita de una falsedad. Es mejor la duda limpia, que tiene hambre de comprensión, que la firme creencia de un mito cualquiera. Es mejor la incertidumbre desesperada, que a gritos pide la luz, que la firmeza fanática o idólatra.

15. Hoy abundan por doquiera los increyentes, los desconfiados y los amargados. Son rebeldes que muchas veces ven más claro que los demás, que no sienten el ritualismo, ni les convencen las afirmaciones que han escuchado de quienes dirigen   espiritualmente a los hombres; porque todas aquellas complicadas teorías no llenan su corazón sediento de aguas puras que calmen su angustia.

16. Esos que juzgáis rebeldes, muchas veces tiene en sus preguntas más luz que los que, creyéndose sabios o grandes, las contestan. Sienten, ven, palpan, oyen y entienden con más claridad, que muchos que se dicen maestros en las lecciones divinas. (248, 12)

17. ¡Cuán diáfana y sencilla es la verdad! ¡Qué clara y simple la espiritualidad! Sin embargo, qué difícil comprenderlas para quien se obstina en las tinieblas de su fanatismo y de sus tradiciones. Su mente no puede concebir que haya algo más de lo que él sabe, su corazón se resiste a renunciar a lo que para él ha sido su Dios y su Ley: La tradición y el rito.

18. ¿Acaso creéis que Yo aborrezca a quienes se empeñan en no mirar mi verdad? No, mis hijos, mi caridad es infinita, y es precisamente a éstos, a quienes busco para ayudarles a salir de su cautiverio, para que se extasíen en la contemplación de la luz. A ellos les están reservadas las pruebas necesarias para su despertar a la fe. No serán pruebas superiores a sus fuerzas, serán lecciones sabiamente adecuadas a cada espíritu, a cada vida, a cada hombre.

19. De ahí, de entre esos oscuros cerebros, de entre aquellos corazones enfermos de fanatismo religioso y de ignorancia, veréis surgir a los grandes fervientes soldados de la verdad, porque el día que ellos se liberen de sus cadenas, de sus tinieblas y vean la luz, no podrán contener su gozo y exclamarán a voz en cuello que Yo he vuelto para salvar al mundo, elevándolo al Reino verdadero a través de la escala de la  espiritualidad. (318, 48 – 50)

Falseamientos de la Doctrina de Jesucristo y sus consecuencias           

20. Os doy mi palabra con la misma esencia con que os hablé en el Segundo Tiempo y he venido a recordaros muchas de mis enseñanzas que habíais olvidado, o de las cuales os habéis apartado debido a erróneas    interpretaciones de vuestros antepasados.

21. A tal grado cumplíais mal con mi Doctrina, que puedo deciros que habíais creado un camino completamente distinto al mío pero al que dabais el mismo nombre. Nadie más que Yo podía sacaros de vuestro error con palabras de vida, de amor y de verdad.

22. Por eso ahora que me estáis escuchando, analizad y comprended mi palabra y en vosotros habrá luz. Este es el tiempo en que vengo a deciros con toda claridad que la reencarnación del espíritu existe, que ella es desde el principio de la humanidad como luz de justicia y de amor divino, sin la cual no podríais avanzar en el largo camino del perfeccionamiento del espíritu. (66, 63 – 65)

23. Bien poco es lo que sobre el espíritu han revelado a la humanidad las religiones, mas ya despertarán de su letargo y serán bendecidas las que venciendo escrúpulos y temores descubran a la humanidad la verdad que han ocultado. Yo les iluminaré con la luz de mi perdón, de mi gracia y mi sabiduría.

24. Cuando la humanidad reconozca que las religiones no son solamente para que los hombres vivan moralmente en la Tierra, sino que tienen la misión de conducir al espíritu hacia su morada eterna, la humanidad habrá dado un paso de adelanto en el sendero de su evolución espiritual. (109, 15 – 16)

25. Después de mi estancia como Jesús entre los hombres, he tenido siempre a los que como soldados o apóstoles vinieron a confirmar mi doctrina con sus obras y a impedir que la humanidad torciera mis  enseñanzas; pero muchos sordos y ciegos, interpretando imperfectamente mi palabra, dividieron sus opiniones, creando así diversidad de sectas. Y si los hombres se encuentran espiritual-mente divididos, ¿Cómo podrán amarse unos a otros, según el precepto máximo de mi ley?

26. Por eso os digo, que esta civilización es sólo aparente, porque los mismos hombres la destruyen. Mientras la humanidad no edifique un mundo sobre los cimientos de mi ley de justicia y amor, no podrá tener la paz y la luz del espíritu, sobre cuyas virtudes crearía y forjaría un verdadero mundo de elevación, tanto en el espíritu, como en la ciencia y en la moral. (192, 17)

27. Sólo la regeneración y el ideal de perfeccionamiento os podrán hacer volver al camino de la verdad.

28. Quienes sintiéndose intérpretes de la Ley de Dios os digan que a vuestra perversidad y rebeldía le esperan  sufrimientos infernales y que sólo demostrando vuestro arrepentimiento, mortificando e hiriendo vuestras carnes y presentando a Dios ofrendas materiales, Él os perdonará y os llevará a su Reino, en verdad os digo que están en confusión.

29. ¿A dónde iréis humanidad, conducida por los que admiráis como grandes maestros de las revelaciones sagradas y a quienes Yo contemplo    confundidos? Por eso vengo a salvaros con la luz de esta Doctrina, la cual os hará evolucionar en el sendero de mi amor. (24, 46 – 47)

30. La verdadera esencia de mi enseñanza la han ocultado los hombres para mostraros un Cristo que ni siquiera es imagen del que vino a morir para haceros vivir.

31. Hoy estáis viviendo el resultado de vuestro alejamiento del Maestro que vino a doctrinaros. Os rodea un ambiente de dolor, os agobia vuestra pequeñez, os atormenta la ignorancia; mas ha llegado el tiempo en que las potencias y los dones aletargados en el hombre despierten, anunciando como heraldos que un nuevo tiempo ha llegado.

32. Las religiones, la ciencia y la justicia de los hombres, tratarán de impedir el avance de lo que para ellos será extraña y maléfica influencia; mas no habrá poder que pueda detener el despertar y el adelanto del espíritu. El día de la liberación está cerca. (114, 5 – 8)

33. Mal me han representado en la Tierra los que dicen conocerme, y ésta es la causa de que muchos me hayan vuelto la espalda.

34. A quienes se dicen ateos no les reclamaré el haberme arrojado de su corazón, sino a los que, falseando la verdad, han mostrado un Dios que muchos no han podido aceptar.

35. Todo lo que es justo, sano y bueno, encierra verdad, que es la que Yo he proclamado a través de los tiempos.

36. Ha llegado la hora en la que debéis volver a amar la verdad, o sea, en la que volveréis a reconocer lo justo y lo bueno; puesto que habiendo nacido de Mí, tendréis que llegar a aspirar a lo elevado, a lo eterno, a lo puro. (125, 22 – 25)

37. Si, Israel, el corazón siempre ha buscado para adorar objetos mate-riales; el oído se ha recreado con la palabra florida; por ello lo que Yo entregué en el Segundo Tiempo como Doctrina Cristiana, el hombre la modificó al convertirla en religión.

38. Siempre se ha despertado en el corazón humano el egoísmo, la codicia y la vanidad y se han con-vertido en reyes y señores para hacer que el pueblo se doblegue ante ellos y convertirlo en vasallo, en esclavo, encadenarle al pecado y conducirle a la tiniebla, a la desorientación y a la confusión. (363, 36)

39. Vendrán los teólogos de este tiempo a escudriñar mi palabra y las nuevas escrituras y preguntaran ¿Quién eres tú, que así has hablado? Como se levantaron los escribas y los fariseos de aquel tiempo diciéndome: ¿Quién eres tú, que vienes a desconocer y a cambiar la Ley de Moisés? Entonces les haré comprender que las tres revelaciones son la Ley única que siempre he venido a enseñar y a darle cumplimiento.

40. Muchos de los que me juzguen en esta etapa, son de los que dudaron en el Segundo Tiempo, mas Yo les he conservado y les he enviado a la Tierra nuevamente para que contemplen el triunfo de mi Ley y abran sus ojos a la luz. (234, 46 – 47)

Evoluciones erradas e irregularidades en la Cristiandad           

41. Cristiana se nombra una gran parte de esta humanidad, sin saber siquiera lo que significa la palabra Cristo, ni conocer su Doctrina.

42. ¿Qué hicisteis de mi palabra, de mis ejemplos, de mi Doctrina que os dí en aquel tiempo?

43. ¿Sois actualmente hombres más evolucionados que los de aquella era? ¿Por qué no lo demostráis con las obras de vuestro espíritu? ¿Acaso creéis que esta vida es eterna o acaso pensáis que sólo debéis de evolucionar por la ciencia humana?

44. Yo vine a enseñaros el verdadero cumplimiento de la Ley, a fin de que convirtieseis este mundo en un gran templo donde se adorase al verdadero Dios, donde la vida del hombre fuese una constante ofrenda de amor a su Padre, al que debiera amar en cada uno de sus semejantes rindiendo así tributo a su Creador y Maestro.

45. Y ahora que he vuelto a los hombres ¿Qué es lo que encuentro? La mentira y el egoísmo han sustituido a la verdad y a la caridad; la soberbia y la vanidad, en vez de la mansedumbre y humildad; la idolatría, el fanatismo y la ignorancia, en vez de la luz, la elevación y la espiritualidad; el lucro y la profanación, donde sólo debería existir el celo y la rectitud; el odio y la guerra desatada entre hermanos han sustituido a la fraternidad, la paz y el amor.

46. Mas Yo llegaré a mi templo para arrojar de allí a los mercaderes como lo hice en el Segundo Tiempo en el templo de Jerusalén y les diré una vez más: "No hagáis de la casa de oración una casa de mercado". Enseñaré a los hombres para que cada uno sepa oficiar delante del verdadero altar, para que ya no se confundan más, ni se pierdan en la ignorancia, debido a las malas interpretaciones que dan a mi Ley. (154, 15 – 20)

47. Mi ejemplo y el de mis apóstoles no ha sido imitado por todos los que han tratado de seguirme. Muchos se han convertido en señores en vez de ser servidores, han llenado su corazón de superioridad y orgullo y sólo han perseguido la riqueza, la pompa y los honores, olvidando las necesidades de los pobres, haciéndose indiferentes e insensibles a la miseria y al sufrimiento de los demás. Por eso los hombres van de una religión a otra en busca de verdad. De ahí la necesidad espiritual que experimentan de crear nuevas sectas para buscarme libremente.

48. Aquéllos que ayer fueron vistos como santos y semidioses, hoy son desconocidos por una humanidad desengañada.

49. Los hombres van dejando de buscar al confesor que les absuelva de sus faltas, porque lo encuentran indigno. Y la amenaza del infierno con su fuego eterno ya no impresiona ni estremece el corazón del pecador.

50. Aprovechando esta desorientación espiritual, el lobo acecha tras de la maleza.

51. Todo ministro de mi Divinidad y todo representante, tiene la misión de hacer la paz entre los hombres y es lo contrario lo que se encuentran haciendo en este tiempo. Cada quien se cree primero, cada quien quiere ser el más fuerte, olvidando que el único fuerte que soy Yo, está en todos.

52. Ahora podéis explicaros por qué en el Segundo Tiempo os prometí volver. Ahora podéis comprender por qué he venido a doctrinaros nueva-mente. Porque sólo mi palabra puede apartar la venda de oscuridad del espíritu, sólo mi amor es capaz de redimiros de vuestros pecados. (230, 23 – 28)

53. Sobre las grandes faltas y sobre los errores que se han cometido en mi Ley, estará mi justicia; no quedará una sola falta que no vaya a ser corregida por el Maestro perfecto. No debéis confundiros, corregíos y no juzguéis. Comprended que Yo nunca os castigo, vosotros mismos os  castigáis.

54. Hago luz en el que ha pecado por ignorancia y muevo hacia el  arrepentimiento al que ha pecado a sabiendas, para que ambos llenos de fortaleza en mi perdón se levanten a reparar la falta cometida, ésta es la única forma de llegar a Mí.

55. Pensad en todo esto, ministros que conducís a los hombres por los distintos senderos de las religiones. Orad y llevad a los vuestros hacia la espiritualidad. Ya es tiempo de que os arrepintáis de vuestros errores, para que iniciéis una lucha en contra del materialismo humano, que es muerte y tiniebla para el espíritu; para ello debéis usar mi verdad, esgrimir como arma mi palabra y vivid en mi enseñanza.

56. Yo no tengo preferencia para una o por otra religión; no seré Yo, sois vosotros los que debéis estar de parte mía, porque si así lo hacéis habréis logrado uniros todos en espíritu. (162, 27 – 30)

57. Mi Doctrina, plena de espiritualidad, germinará en el corazón de este pueblo para que en el futuro, dé sus frutos de verdad y de vida. Mi palabra se extenderá por la Tierra y no dejará sitio sin purificar, sin iluminar y sin juzgar.

58. Entonces comenzarán los pueblos a despertar a la vida espiritual, a lo verdadero y eterno, destruyendo la parte exterior y materialista de sus diversos cultos, para concretarse a buscar la esencia de mi Ley.

59. La humanidad comprobará la fuerza que da la espiritualidad y apartará la vista de cuanto la retuvo por siglos y siglos.

60. ¿De qué sirve que el símbolo del cristianismo, o sea la cruz, se encuentre por millones en la Tierra, si los hombres no son de buena voluntad, ni se aman los unos a los otros?

61. Ningún poder tiene ya lo externo sobre los hombres: ya no existe respeto, ni fe, ni pesar de haber ofendido. Por eso os digo que los símbolos y las formas desaparecerán, porque su tiempo ha pasado y será el culto interior el que levante al hombre a la luz, lo eleve y lo conduzca hacia Mí. (280, 63 – 67)