Cap. 19 - La Divina Trinidad
                 La unidad de Dios con Cristo y el Espíritu Santo
                 Las tres formas de la Revelación de Dios
                 Dios como Espíritu Creador y Padre
                 Cristo - el amor y la palabra de Dios
                 El Espíritu Santo - la verdad y la sabiduría de Dios
Cap. 20 - María, el amor maternal de Dios
                 La humilde existencia terrena de María
                 María y Jesús
                 La virginidad de María
                 El ejemplo de María para la mujer
                 María como intercesora, consoladora y co-salvadora de la humanidad
                 La naturaleza divina de María
                 La irradiación universal de María
Cap. 21 - Omnipotencia, Omnipresencia de Dios y su justicia
                 El poder de Dios
                 La presencia de Dios en todo lo creado
                 Avatares del destino
                 La justicia de Dios
Cap. 22 - Amor, asistencia y Gracia de Dios
                 El amor del Padre Celestial
                 El amparo y ayuda de Dios
                 La humildad del Supremo
                 La compasión y la condolencia de Dios
                 Perdón, misericordia y clemencia de Dios
Cap. 23 - Inspiraciones y Revelaciones de Dios
                 Inspiraciones divinas
                 La adaptación de las Revelaciones Divinas al entendimiento humano
                 Distintas modalidades de Revelaciones Divinas
                 La necesidad de Revelaciones Divinas
                 La ilimitación de las Revelaciones Divinas
                 La manifestación de la presencia de Dios en el hombre

 

V. FORMAS DE REVELACIONES DIVINAS Y LAS OBRAS DE DIOS

Capítulo 19 – La Divina Trinidad

La unidad de Dios con Cristo y el Espíritu Santo           

1. La luz de mi palabra unirá a los hombres en este Tercer Tiempo. Mi verdad brillará en todo entendimiento haciendo desaparecer diferencias de credos y de cultos. (1, 66 y sig.)

2. Hoy, mientras unos me aman en Jehová y desconocen a Cristo, otros me aman en Cristo, ignorando a Jehová; mientras unos reconocen mi existencia como Espíritu Santo, otros por mi Trinidad, discuten y se dividen.

3. Ahora bien, Yo pregunto a esta humanidad y a quienes la conducen espiritualmente: ¿Por qué distanciaros los unos de los otros, cuando todos estáis reconociendo al Dios verdadero? Si me amáis en Jehová, estáis en la verdad. Si me amáis a través de Cristo, Él es el camino, la verdad y la vida. Si me amáis como Espíritu Santo, os acercáis a la Luz.

4. Un solo Dios tenéis, un solo Padre. No son tres personas divinas las que existen en Dios, sino un solo Espíritu Divino, el cual se ha manifestado en tres fases distintas a la humanidad y ésta, en su pequeñez, al penetrar en lo profundo, creyó mirar tres personas donde sólo existe un solo Espíritu. Por lo tanto, cuando escuchéis el nombre de Jehová, pensad en Dios como Padre y como Juez. Cuando penséis en Cristo, mirad en Él a Dios como Maestro, como Amor y cuando tratéis de comprender de dónde procede el Espíritu Santo, sabed que no es otro que Dios manifestando su infinita sabiduría a los discípulos que más han adelantado.

5. Si a la humanidad de los primeros tiempos, la hubiese encontrado evolucionada espiritualmente, como a ésta de ahora, Yo me habría manifestad delante de ella como Padre, como Maestro y como Espíritu Santo, entonces los hombres no habrían visto tres dioses donde sólo existe uno. Pero no se encontraban capacitados para interpretar mis lecciones y se hubiesen confundido y apartado de mi senda, para seguir creando dioses accesibles y pequeños, según su imaginación.

6. Cuando los hombres entiendan y acepten esta verdad, les pesará haber vivido desconociéndose por causa de un error que con un poco de amor hubiesen evitado.

7. Si Cristo es el Amor ¿Podéis creer que Él sea independiente de Jehová, si Yo soy el Amor?
8. Si el Espíritu Santo es la Sabiduría, ¿Creéis que ese Espíritu sea independiente a Cristo si Yo soy la sabiduría? ¿Pensáis que el Verbo y el Espíritu Santo sean distintos entre sí?

9. Basta conocer algo de la palabra que Jesús enseñó a la humanidad, para que comprendáis que un solo Dios ha existido y será uno solo por siempre. Por eso os dije a través de Él: "Quien conoce al Hijo conoce al Padre, porque Él está en Mí y Yo estoy en Él". Luego, anunciando que en otro tiempo volvería entre los hombres, no sólo dijo: "Volveré", sino que prometió enviar al Espíritu Santo, al Espíritu de Consolación, al Espíritu de Verdad.

10. ¿Por qué había de venir Cristo separadamente del Espíritu Santo? ¿Por ventura Él no podría traer en su Espíritu la verdad, la luz y la consolación? (1, 66 – 70 y 73 – 76)

11. Soy vuestro Maestro, mas no me veáis separado del Padre; porque Yo soy el Padre.

12. No existe diferencia entre el Hijo y el Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo y el Hijo son un solo Espíritu y ése soy Yo.

13. Ved en mis manifestaciones, a través de todos los tiempos a un solo Dios que es el que os ha doctrinado a través de múltiples y diferentes lecciones. Un solo libro con muchas páginas. (256, 4)

Las tres formas de la Revelación de Dios           

14. Ya sabéis la causa por la que el Padre se ha manifestado por tres etapas, y también sabéis el error de los hombres sobre el concepto de la Trinidad.

15. Ya no tratéis de darme forma material en vuestra mente, porque no existe forma en mi Espíritu, como no tiene forma la inteligencia, el amor, ni la sabiduría.

16. Os digo esto, porque muchos me han representado en la forma de un anciano cuando piensan en el Padre, y Yo no soy un anciano porque estoy fuera del tiempo, mi Espíritu no tiene edad.

17. Cuando pensáis en Cristo, al instante formáis en vuestra mente la imagen corpórea de Jesús y Yo os digo, que Cristo, el Amor Divino encarnado, mi Verbo hecho hombre, en cuanto dejó la envoltura corpórea, se fundió en mi Espíritu, del cual había brotado.

18. Mas cuando habláis del Espíritu Santo; utilizáis el símbolo de la paloma para tratar de imaginarlo con alguna forma, y Yo os digo que el tiempo de los símbolos ha pasado, y que por esta razón cuando os sintáis bajo la influencia del Espíritu Santo, lo recibáis como inspiración, como luz en vuestro espíritu, como claridad que viene a disipar incertidumbres, misterios y tinieblas. (39, 42 y 44 – 47)

19. De era en era, los hombres van teniendo una idea más clara de Mí. Los que me han conocido a través de Cristo, tienen un concepto más aproximado a la verdad que aquéllos que sólo me conocen a través de las leyes de Moisés. Aquel Dios a quien seguían y obedecían las multitudes por temor a su justicia, fue más tarde buscado como Padre y como Maestro, cuando germinó en sus corazones la semilla de amor de Cristo. (112, 3)

20. Yo estoy sobre los tiempos, sobre todo lo creado; mi divino Espíritu no está sujeto a la evolución, Soy Eterno y Perfecto, no así vosotros que sí tenéis principio, que sí estáis sujetos a leyes de evolución y que además sentís sobre vuestro ser el paso del tiempo.

21. No digáis entonces que el Padre pertenece a una era, Cristo a otra y el Espíritu Santo a otra porque el Padre es eterno y no pertenece a ninguna era, sino los tiempos le pertenecen a Él y Cristo desaparecido en cuanto hombre, es Dios mismo, así como el Espíritu Santo, que no es otro que vuestro mismo Padre quien viene preparando su expresión más elevada ante vosotros, es decir, ya sin la ayuda de algún elemento material. (66, 43)

22. Os he explicado que lo que llamáis Padre, es el Poder Absoluto de Dios, del Creador Universal, el único increado. Que lo que llamáis Hijo, es Cristo, o sea la manifestación del Amor perfecto del Padre hacia sus criaturas, y que lo que llamáis Espíritu Santo, es la Sabiduría que Dios os envía como luz en este Tercer Tiempo, en el cual vuestro espíritu está capacitado para comprender mejor mis revelaciones.

23. Esa luz del Espíritu Santo, esa sabiduría de Dios, reinará pronto en esta tercera era que veis nacer, iluminando el pensamiento de una humanidad necesitada de espiritualidad, sedienta de verdad y hambrienta de amor.

24. Tan es verdad, pueblo, que un solo Dios se ha manifestado a los hombres, aunque bajo tres aspectos distintos; que si en las Obras del Padre en aquella primera Era, buscáis amor lo hallaréis y si buscáis la luz de la sabiduría también la encontraréis, así como en las obras y palabras, de Cristo, encontraréis no sólo amor, sino también Poder y Sabiduría. ¿Qué de extraño tendría que en las obras del Espíritu Santo en este tiempo, descubrieseis la fuerza, la ley y el poder, así como el amor, la ternura y el bálsamo? (293, 20 – 21 y 25 – 26)

25. Ley, amor sabiduría, he ahí las tres fases con las cuales me he mostrado al hombre para que llegue a tener plena firmeza en su camino de evolución y un completo conocimiento de su Creador. Esas tres fases son distintas entre sí, pero todas proceden de un solo principio y en su conjunto son la perfección absoluta. (165, 56)

26. En Mí está el Juez, el Padre y el Maestro; tres fases distintas en un solo Ser, tres potencias y una sola esencia: el amor. (109, 40)

27. Yo soy Jehová, el que en todos los tiempos os ha librado de la muerte; Yo soy el Dios único que os ha hablado a través de todos los tiempos. Cristo fue mi Verbo que os habló a través de Jesús, Él os dijo: "Quien conoce al hijo conoce al Padre". Y el Espíritu Santo que hoy os habla también soy Yo porque un solo Espíritu Santo es el que existe, un solo Verbo y ése es el Mío.

28. Escuchad, discípulos: en el Primer Tiempo os di la Ley, en el Segundo os enseñé el amor con el cual deberíais interpretar aquellos mandamientos, y ahora en esta Tercera Era os envío la luz, para que penetréis en el sentido de cuanto os fue revelado.

29. ¿Entonces, por qué os empeñáis en encontrar tres dioses en donde sólo existe un Espíritu Divino, que es el Mío?

30. Yo di la ley a los primeros hombres y sin embargo, a Moisés le anuncié que enviaría al Mesías. Cristo en quien os di mi palabra, os dijo cuando ya su misión estaba concluyendo: "Yo me vuelvo al Padre de donde vine"; también os dijo: "El Padre y Yo, somos uno solo". Y luego prometió enviaros al Espíritu de Verdad, el cual vendría a esclarecer según mi voluntad y vuestra evolución, el misterio de mis revelaciones.

31. Mas ¿Quién podrá hacer luz en mis arcanos y explicar estos misterios? ¿Quién podrá desatar el libro de mi sabiduría, si no soy Yo?

32. En verdad os digo que el Espíritu Santo, al cual ahora encontráis distinto a Jehová y a Cristo, no es sino la sabiduría que manifiesto a vuestro espíritu para haceros entender, contemplar y sentir la verdad. (32, 22 – 27)

33. Unid en vuestra mente y espíritu mis manifestaciones en cuanto Dios revelándoos la Ley, mis manifestaciones como Padre que os descubren mi infinito amor y mis lecciones de Maestro, revelándoos mi sabiduría y obtendréis de todo ello una esencia, una intención divina: la de que lleguéis a Mí, por el sendero de la luz espiritual, algo más que una comunicación con vosotros. Quiero conduciros a mi propio Reino, donde me tengáis por siempre presente, para siempre en vosotros. (324, 58)

34. No será la primera vez que los hombres luchen por definir una revelación divina o por alcanzar claridad en algo que a sus ojos se presenta como un misterio. Ya en el Segundo Tiempo, después de mi predicación en el mundo, los hombres deliberaron sobre la personalidad de Jesús, queriendo saber si era o no divino, si era Uno con el Padre o era una persona diferente; juzgaron y escudriñaron en todas formas mi Doctrina.

35. Ahora volveré a ser objeto de análisis, de discusiones, de luchas, de escrutinio.

36. Se juzgará si al presentarse el Espíritu de Cristo, éste se encontraba independiente del Espíritu del Padre, y habrá otros que digan que es el Espíritu Santo el que ha hablado y no el Padre ni el Hijo.

37. Mas lo que llamáis Espíritu Santo, es la luz de Dios y lo que llamáis el Hijo es su Verbo; por tanto, cuando escuchéis esta palabra, cuando toméis de mi Doctrina del Segundo Tiempo o penséis en la Ley y revelaciones del Primer Tiempo, sabed que estáis ante la presencia del Dios único, escuchando su Verbo y recibiendo la luz de su Espíritu. (216, 39 – 42)

Dios como Espíritu Creador y Padre           

38. Yo soy la esencia de todo lo creado. Todo vive por mi poder infinito. Estoy en todo cuerpo y en toda forma. Estoy en cada uno de vosotros, pero es menester que os preparéis y os sensibilicéis para que podáis sentirme y encontrarme.

39. Yo soy el aliento para todos los seres, porque soy la vida. Por eso he hecho comprender, que si me tenéis presente en todas vuestras obras, no hace falta que forjéis en barro o en mármol mi imagen para adorarme o sentirme próximo a vosotros. Esa incomprensión sólo ha servido para conducir a la humanidad a la idolatría.

40. A través de mi palabra presentís la armonía que existe entre el Padre y todo lo creado, comprendéis que Yo soy la esencia que alimenta todos los seres, y que vosotros sois parte de Mí mismo. (185, 26 – 28)

41. El Espíritu del Padre es invisible, pero se manifiesta en una infinidad de formas. Todo el Universo es tan solo una manifestación material de la Divinidad. Todo lo creado es un reflejo de la verdad.

42. He rodeado la existencia de los espíritus, que son hijos de mi Divinidad, según la morada en la que habitan, de una serie de formas en las cuales he puesto sabiduría, belleza, esencia y buen sentido, para dar a cada una de esas moradas la prueba más palpable de mi existencia y una idea de mi poder. Os hago notar que la esencia de la vida consiste en amar, en saber, en poseer la verdad. (168, 9 – 10)

43. Discípulos: de Mi han brotado las tres naturalezas: la divina, la espiritual y la material. Como Hacedor y dueño de todo lo creado puedo hablaros en forma divina y a la vez comprensible. Si la naturaleza material nació de Mí, también puedo materializar mi voz y mi palabra, para hacerme comprensible al hombre.
44. Yo soy la ciencia perfecta, el principio de todo, la causa de todas las causas y la luz que todo lo ilumina; Yo estoy por sobre todo lo creado, sobre todas las sabidurías. (161, 35 – 36)

45. Este es el tiempo de la comprensión, de la iluminación del espíritu y de la mente, en el que el hombre al fin me buscará espiritualmente, porque reconocerá que Dios no es persona ni es imagen, sino Espíritu Universal, ilimitado y absoluto. (295, 29)

Cristo - el amor y la palabra de Dios           

46. Antes de que el Padre se manifestase en Jesús a la humanidad, os enviaba sus revelaciones, sirviéndose de formas y sucesos materiales. Por el nombre de Cristo conocisteis a quien manifestó el amor de Dios entre los hombres, mas cuando Él vino a la Tierra, antes ya se había manifestado como Padre, por lo tanto no debéis decir que Cristo nació en el mundo, quien nació fue Jesús, el cuerpo donde se albergó Cristo.

47. Meditad y concluiréis por comprenderme, aceptando que antes que Jesús, ya era Cristo, porque Cristo es el amor de Dios. (16, 6 – 7)

48. Estoy aquí, con vosotros, dándoos fortaleza para luchar por la paz eterna de vuestro espíritu, mas en verdad os digo, que antes de que la humanidad me conociera, Yo ya os iluminaba desde el infinito y ya le hablaba a vuestro corazón, porque siendo uno con el Padre, siempre he estado en El. Fue preciso que los tiempos pasaran sobre la humanidad para que el mundo me recibiera en Jesús y escuchara la palabra de Dios, aunque debo deciros que no todos los que escucharon mi Doctrina en aquel tiempo, tuvieron la evolución espiritual necesaria para sentir en Cristo la presencia de Dios. (300, 3)

49. En Jehová creísteis ver a un Dios cruel, terrible y vengativo, entonces el Señor para sacaros de vuestro error os envió a Cristo, su Divino Amor, para que "conociendo al Hijo, conocieseis al Padre" y sin embargo, la humanidad ignorante y envuelta de nuevo en su pecado, cree ver un Jesús airado y ofendido que sólo espera la llegada en espíritu de quienes le han agraviado para decirles: "Apartaos de Mí que no os conozco", y luego enviarlos a padecer los más cruentos sufrimientos en la eternidad.

50. Tiempo es de que comprendáis el sentido de mis enseñanzas para que no os confundáis: el Amor Divino no os impedirá llegar a Mí si no restituís vuestras faltas, será el juez inexorable de vuestra conciencia quien os diga que no sois dignos de penetrar al reino de la luz. (16, 46 – 47)

51. Quiero que seáis como vuestro Maestro, para llamaros justamente mis discípulos. Mi herencia es de amor y de sabiduría. Fue Cristo el que vino a vosotros y es Cristo el que os habla en estos instantes, mas no tratéis de separarme de Dios, ni mirarme fuera de Él, porque Yo soy y he sido siempre Uno con el Padre.

52. Os he dicho que Cristo es el Amor Divino, por lo tanto no tratéis de separarme del Padre. ¿Creéis que Él sea un Padre sin amor a sus hijos? ¿Cómo lo concebís? Ya es tiempo de que lo reconozcáis.

53. Nadie se avergüence de llamar Padre a Dios, al Creador, porque ese es su verdadero nombre. (19, 57 – 58)

54. En Jesús, el mundo miró a su Dios humanizado, de él sólo recibieron los hombres lecciones de amor, enseñanzas de infinita sabi-duría, pruebas de justicia perfecta, pero nunca una palabra de violencia, un acto o una demostración de rencor; en cambio, mirad cómo fue ofendido y escarnecido, Él tenía potestad y todo el poder en su mano, cual no lo tiene el mundo entero, pero era menester que el mundo conociese a su Padre en su verdadera esencia, justicia y caridad.

55. En Jesús, el mundo vio a un Padre que todo lo da por sus hijos, sin pedir en cambio, nada para Él. Un Padre que perdona con infinito amor las peores ofensas, sin ejercer nunca venganza, y un Padre que, antes de quitarle la vida a los hijos que le ofenden, les perdona, trazando con su sangre el camino de su redención espiritual. (160, 46 – 47)

56. En lo material fue Jesús vuestro ideal y la realización de la perfección, para que en Él tuvieseis un ejemplo digno de imitarse, quise enseñaros lo que debe ser el hombre para asemejarse a su Dios.

57. Dios es uno y Cristo uno con Él, puesto que es el Verbo de la Divinidad, el único camino por el cual podéis llegar al Padre de todo lo creado. (21, 33 – 34)

58. Discípulos: Cristo es la suprema manifestación del Amor Divino, esa luz que es la vida en las regiones del espíritu; la luz que rasga las tinieblas y descubre la verdad ante toda mirada espiritual, la que destruye los misterios, abre la puerta y muestra el camino hacia la sabiduría, la eternidad y la perfección de los espíritus. (91, 32)


El Espíritu Santo - la verdad y la sabiduría de Dios           

59. En la sabiduría está el bálsamo y el consuelo que anhela vuestro corazón, por eso os prometí en aquel tiempo al Espíritu de Verdad como Espíritu de Consolación.

60. Pero es indispensable tener fe para no detenerse en el camino ni sentir temor ante las pruebas. (263, 10 – 11)

61. Esta es la Era de la luz en que la sabiduría divina que es la luz del Espíritu Santo, iluminará hasta los rincones más íntimos del corazón y del espíritu. (277, 38)


 

Capítulo 20 – María, el amor maternal de Dios

La humilde existencia terrena de María           

1. María, es la flor de huerto celestial, cuya esencia ha estado siempre en mi Espíritu.

2.    ¿Veis esas flores que ocultan con humildad su belleza? Así fue y así es María: un inagotable caudal de belleza para el que sabe mirarla con limpidez y respeto, y un tesoro de bondad y de ternura para todos los seres.

3.    María pasó por el mundo ocultando su esencia divina; Ella sabía quién era y quién era su Hijo, y en vez de hacer ostentación de aquella gracia se declaraba tan sólo una sierva del Altísimo, un instrumento de los designios del Señor. (8, 42 – 43 y 46)

4.    Sabía María que iba a concebir a un Rey más poderoso y grande que todos los reyes de la Tierra, y ¿Acaso por ello se coronó reina entre la humanidad? ¿Sus labios acaso pregonaron por las plazas, por las calles, por los hogares humildes o en los palacios, que Ella iba a ser la Madre del Mesías, que el Unigénito del Padre iba a brotar de su seno?

5.    No, en verdad, pueblo, la más grande humildad, mansedumbre y gracia hubo en Ella y la promesa se cumplió, su corazón de madre humana fue dichoso y desde antes de dar a luz, en el instante y después, a lo largo de la vida del hijo, fue madre amantísima, que conocía espiritualmente el destino de Jesús, la misión que había de desempeñar entre los hombres y para qué había venido. Jamás se opuso a ese destino, porque Ella era parte de la misma obra.

6.    Si a veces derramó su llanto, era llanto de madre humana, era carne que sentía el dolor de su propia carne en el hijo.

7.    Mas ¿Fue discípula del Maestro, su Hijo? No, nada tenía María que aprender de Jesús. Ella estaba en el mismo Padre y había venido a encarnarse sólo para cumplir aquella hermosa y delicada misión.

8.    ¿Aquel corazón de Madre insigne se concretó a amar solamente a su Hijo amantísimo? No, en verdad. A través de aquel pequeño corazón humano, se manifestó el corazón maternal en consuelo y en palabras sublimes, en consejos y en caridades, en prodigios y en luz, en verdad.

9.    Jamás la ostentación fue en Ella, jamás turbó la palabra del Maestro, pero así como fue a los pies del pesebre que le sirvió de cuna, así fue a los pies de la cruz donde expiró el Hijo, el Maestro, dando el último suspiro en cuanto hombre.

10. Así cumplió Ella su destino de madre humana, dando un ejemplo sublime a  todas las madres y a todos los hombres. (360, 28 – 31)

María y Jesús           

11. Muchas veces los hombres se han preguntado por qué Jesús aún después de haber sido crucificado se dejó ver de Magdalena la pecadora y después visitó a sus discípulos, y en cambio se ignora que Él hubiese visitado a su Madre, a lo cual os digo que no era necesario que me manifestara ante María, de la misma manera que empleara con aquéllos, porque la comunicación entre Cristo y María fue constante desde antes de que el mundo fuese.

12. A través de Jesús me manifesté a la humanidad, para salvar pecadores y me dejé contemplar por ellos después de la crucifixión, para avivar la fe de los que me necesitaban, mas en verdad os digo que María, mi dulce Madre en cuanto hombre, no tuvo mancha que lavar, ni podía carecer de fe, porque Ella sabía quién era Cristo aún antes de ofrecerle su seno maternal.

13. No fue necesario que humanizara mi Espíritu para visitar a Aquélla que con la misma pureza y mansedumbre con la que me recibió en su seno, con esa misma me devolvió al Reino de donde llegué. Mas ¿Quién podía saber la forma en la que Yo le hablé en su soledad y la caricia divina con que la envolvió mi Espíritu?

14. Así doy contestación a los que me han formulado esta pregunta, pensando muchas veces que la primera visita de Jesús, debía de haber sido para su Madre.

15. Cuán diferente debía de ser la forma en que me manifestara a María, de la que utilicé para hacerme sentir por Magdalena y mis discípulos. (30, 17 – 21)

La virginidad de María           

16. Sobre la cima de la montaña, donde se encuentra el Maestro, también está María, la Madre Universal; Aquélla que se hizo mujer en el Segundo Tiempo para que se realizara el prodigio de la encarnación del Verbo Divino.

17. Mucho ha juzgado y escudriñado el hombre a María y también la forma en que Jesús vino al mundo, y esos juicios han desgarrado la vestidura de pureza del Espíritu Maternal, cuyo corazón ha derramado su sangre sobre el mundo.

18. Yo he venido en este tiempo a descorrer los velos de lo desconocido, para alejar la duda del incrédulo y darle el conocimiento de las enseñanzas espirituales.

19. De mi verdad, que es como un camino, los hombres han hecho muchas veredas en las cuales, las más de las veces, se pierden. Y mientras unos buscan la intercesión de la Madre Celestial y otros la desconocen, su manto de amor y de ternura envuelve a todos eternamente.

20. Desde el principio de los tiempos revelé la existencia de la Madre Espiritual, de la que hablaron los profetas antes que Ella viniese al mundo. (228, 1 – 5)

21. María fue enviada para manifestar su virtud, su ejemplo y divinidad perfecta. No fue una mujer más entre la humanidad. Fue una mujer distinta y el mundo contempló su vida, conoció su manera de pensar y de sentir, supo de la pureza y gracia de su espíritu y cuerpo.

22. Ella es ejemplo de sencillez, de humildad, abnegación y amor. Y a pesar de que su vida ha sido conocida por el mundo de aquel tiempo y de las siguientes generaciones, hay muchos que desconocen su virtud, su virginidad. No se explican el hecho de que haya sido virgen y madre y es que el hombre es incrédulo por naturaleza y no ha sabido juzgar las obras divinas con el espíritu preparado. Si estudiara las escrituras y analizara la encarnación de María y la vida de sus antecesores, llegaría a saber quién es Ella. (221, 3)

23. El amor tiernísimo de Dios para sus criaturas, no tiene forma, sin embargo, en el Segundo Tiempo tomó forma de mujer en María, la madre de Jesús.

24. Comprended que María, siempre ha existido, ya que su esencia, su amor, su ternura, siempre han estado en la Divinidad.

25. Sobre María ¡Cuántas teorías y confusiones han forjado los hombres! Sobre su maternidad, su concepción y su pureza ¡Cuánto han blasfemado!

26. El día que ellos comprendan en verdad esa pureza, se dirán: "Más nos valiera no haber nacido". Lágrimas de fuego quemarán su espíritu, entonces María les envolverá en su gracia, la divina Madre los protegerá con su manto y el Padre los perdonará diciéndoles con amor infinito: Velad y orad que os perdono y en vosotros perdono y bendigo al mundo. (171, 69 – 72)

El ejemplo de María para la mujer           

27. La vida de vuestro Maestro, es ejemplo para toda la humanidad; mas como a la mujer le hacía falta enseñanza sobre su misión de madre, le fue enviada María, en representación de la Ternura Divina, que surgió como mujer entre la humanidad para daros también su divino ejemplo de humildad. (101, 58)

28. Mujeres benditas: también vosotras formáis parte de mi apostolado. Entre el espíritu del varón y el vuestro no existe diferencia, aunque físicamente seáis distintos y también diferente la misión del uno y de la otra.

29. Tomad como Maestro de vuestro espíritu a Jesús y seguidle por la senda trazada por su amor; haced vuestra su palabra y abrazaos a su cruz.

30. Estoy hablando a vuestro espíritu con la misma palabra con que le hablo a los hombres, porque espiritualmente sois iguales. Sin embargo, cuando vuestro corazón de mujer busque un modelo a quien imitar; cuando necesitéis de ejemplos perfectos en qué apoyaros para perfeccionaros en la vida, recordad a María, observadla a lo largo de su jornada en la Tierra.

31. Fue la voluntad del Padre que la vida humilde de María, quedara escrita por mis discípulos, quienes la conocieron a través de sus obras y conversaron con ella.

32. Aquella vida, humilde para quien la conozca, fue luminosa desde su nacimiento hasta su final en el mundo. Muchas páginas de amorosa enseñanza escribió María con su humildad de espíritu, con su infinita ternura, con la pureza de su corazón, con su amor a la humanidad, que expresó con silencio, más que con palabras, ya que Ella sabía que quien venía a hablar a los hombres, era Cristo.

33. El espíritu de María era la misma ternura emanada del Padre para dar a la humanidad el ejemplo perfecto de humildad, de obediencia y mansedumbre. Su paso por el mundo fue estela de luz. Su vida fue sencilla, elevada y pura, en Ella se cumplían las profecías que anunciaban que el Mesías nacería de una virgen.

34. Sólo Ella podía haber llevado en su seno la semilla de Dios; sólo Ella era digna de quedar después de cumplida su misión ante Jesús, como Madre espiritual de la humanidad.

35. Por ello es María vuestro modelo perfecto, mujeres, pero buscadla e imitadla en su silencio, en sus obras de humildad, de infinita renunciación por amor a los necesitados; en su dolor callado, en su ternura que todo lo perdona y en su amor que es intercesión, consuelo y dulce compañía.

36. Doncellas, esposas, madres, huérfanas o viudas, mujeres solas que tenéis el corazón traspasado por el dolor, nombrad a María vuestra dulce y solícita Madre, llamadla con el pensamiento, recibidla en el espíritu y sentidla en el corazón. (225, 46 – 54)

María como intercesora, consoladora y co-salvadora de la humanidad           

37. María pasó por el mundo en silencio, pero llenando de paz los corazones, intercediendo por los necesitados, orando por todos y  finalmente derramando sus lágrimas de perdón y de piedad sobre la ignorancia y la maldad de los hombres. ¿Por qué no buscar a María si queréis llegar al Señor, si a través de Ella recibisteis a Jesús? ¿No estuvieron juntos Madre e Hijo en la hora suprema de la muerte del Salvador? ¿No se mezclaron en aquel instante la sangre del Hijo, con las lágrimas de la Madre? (8, 47)

38. Yo había legado al mundo, desde la cruz, el Libro de la Vida y la sabiduría espiritual. Un libro para ser analizado y comprendido por los hombres a lo largo de los siglos, de las eras y los tiempos. Por eso dije a María, estremecida de dolor a los pies de la cruz: "Mujer, he ahí a tu hijo", señalándole con la mirada a Juan, quien representaba en ese instante a la humanidad, pero a la humanidad convertida en el buen discípulo de Cristo a la humanidad espiritualizada.

39. A Juan también le hablé diciéndole: "Hijo: he ahí a tu Madre". Palabras que ahora voy a explicaros.

40. María representa la pureza, la obediencia, la fe, la ternura y la humildad. Cada una de esas virtudes es un peldaño de la escala por donde Yo descendí al mundo para hacerme hombre en el seno de aquella mujer santa y pura.

41. Esa ternura, esa pureza y ese amor, son el seno divino, donde la semilla de la vida es fecundada.

42. Esa escala, por la que Yo descendí a vosotros para hacerme hombre y habitar con mis hijos, es la misma que os presento para que a través de ella ascendáis hacia Mí, transformándoos de hombres en espíritus de luz.

43. María es la escala, María es el seno materno. Buscadla a ella y me encontraréis a Mí. (320, 68 – 73)

44. Os dejé a María a los pies de la cruz, sobre el monte que recogió mi sangre y las lágrimas de la Madre. Ahí quedó ella esperando a sus hijos, porque será ella quien aparte de sus hombros la cruz y les señale el camino de la gloria. (94, 73)

45. El mensaje de María fue de consuelo, de ternura, de humildad y esperanza. Hubo de venir a la Tierra para dar a conocer su esencia maternal, ofreciendo su seno virginal para que en él encarnara el Verbo.

46. Mas no terminó su misión ahí. Más allá de este mundo estaba su verdadera morada, aquélla desde la cual Ella puede extender un manto de piedad y de ternura sobre todos sus hijos, desde donde puede seguir los pasos de los perdidos y derramar su consuelo celestial en los que sufren.

47. Muchos siglos antes de que María descendiese al mundo a cumplir un divino destino, encarnando en una mujer, un profeta de Dios la anunció; por él sabíais que una virgen concebiría y daría a luz un hijo, el cual sería llamado Emanuel, es decir, Dios con vosotros.

48. En María, mujer sin mancha, en quien descendió el Espíritu de la ternura celestial, se cumplió la divina promesa anunciada por el profeta.

49. Desde entonces el mundo la conoce, y los hombres y los pueblos pronuncian con amor su nombre y en su dolor la buscan como Madre.

50. Madre de dolores la llamáis, porque sabéis que el mundo clavó en su corazón la espada del dolor, y de vuestra mente no se aparta aquel rostro doliente y aquella expresión de tristeza infinita.

51. Hoy quiero deciros que apartéis de vuestro corazón esa eterna imagen del dolor y en su lugar penséis en María como la Madre dulce, sonriente y amorosa que trabaja espiritualmente ayudando a todas sus criaturas a elevarse por el camino trazado por el Maestro.

52. ¿Veis cómo la misión de María no se concretó a la maternidad en la Tierra? También su manifestación del Segundo Tiempo no fue única, sino que a Ella le está reservado un nuevo tiempo, en el que hablará de Espíritu a espíritu a la humanidad.

53. Mi discípulo Juan, profeta y vidente, contempló en su éxtasis una mujer vestida de sol, una virgen radiante de luz.

54. Esa mujer, esa virgen, es María, la que volverá a concebir en su seno, no a un nuevo Redentor, sino a un mundo de hombres que en Ella se sustenten de amor, de fe y de humildad, para seguir las divinas huellas de Cristo, el Maestro de toda perfección.

55. El profeta vio cómo aquella mujer padecía como si fuese a dar a luz, y ese dolor era el de la purificación de los hombres, el de la expiación de los espíritus; pasado el dolor, la luz se hará en los hombres y la alegría llenará el Espíritu de vuestra Madre Universal. (140, 44 – 52)

La naturaleza divina de María           

56. El manto de vuestra Madre Celestial ha hecho sombra al mundo desde la eternidad, cubriendo con amor a mis hijos que lo son de Ella. María, Espíritu, no nació en el mundo; su esencia maternal ha sido siempre de Mí.

57. Ella es la esposa de mi pureza, de mi santidad; es mi Hija al hacerse mujer y mi Madre al concebir al Verbo encarnado. (141, 63 – 64)

58. María es esencialmente divina, su espíritu es uno con el Padre y con el Hijo, ¿Por qué juzgarla humana, si fue la hija predilecta, anunciada a la humanidad desde el principio de los tiempos como la criatura en quien se encarnaría el Verbo Divino?

59. Entonces ¿Por qué blasfema el hombre y duda de mi poder y escudriña sin respeto mis obras? Es que no ha profundizado en mi enseñanza divina, no ha meditado en lo que hablan las escrituras, ni acepta mi voluntad.

60. Hoy, en el Tercer Tiempo. también duda de que Ella venga a comunicarse con los hombres y Yo os digo que tiene participación en todas mis obras porque es la representación del amor más tierno que se alberga en mi Espíritu Divino. (221, 4 – 6)

61. María es el espíritu fundido de tal manera a la Divinidad, que constituye una de sus partes como lo son sus tres fases: El Padre, el Verbo y la luz del Espíritu Santo. Así María es el Espíritu de Dios que manifiesta y representa la ternura divina. (352, 76)

62. Cuántos también esperan llegar a la altura de los cielos para conocer a María, a la que siempre imaginan en la forma humana de la mujer que fue en el mundo, madre de Cristo en cuanto hombre, y que representan como reina en un trono, hermosa y potente.

  63.   Mas Yo os digo que no sigáis dando forma en vuestra mente a lo divino. María vuestra Madre espiritual existe, pero no tiene forma de mujer ni ninguna otra forma. Ella es la santa y dulce ternura cuya caridad se extiende en lo infinito. Ella reina en los espíritus y su reinado es el de la humildad, de la caridad y la pureza, pero no tiene trono, según lo imaginan los hombres.

64. Es hermosa, pero con una hermosura que no podéis expresar ni imaginar con el rostro más bello. Su hermosura es celestial y lo celestial nunca lo alcanzaréis a comprender. (263, 30)

La irradiación universal de María           

65. María, vuestra Madre Universal, está en Mí, y es ella quien otorga las más tiernas caricias a sus criaturas muy amadas, ha estado en vuestro corazón para dejar en él su paz y la preparación de un santuario. María vela por el mundo y extiende sus alas como alondra, para cubrirlo de un polo al otro. (145, 10)

66. En mi Divinidad existe el amor de intercesión, es María. ¡Cuántos corazones que permanecían cerrados a la fe, se han abierto por ella al arrepentimiento y al amor! Su esencia maternal está en toda la creación, es sentida por todos y sin embargo hay quienes contemplándola la niegan. (110, 62)

67. Los que niegan la divina maternidad de María, desconocen una de las más hermosas revelaciones que la Divinidad ha hecho a los hombres.

68. Los que reconocen la Divinidad de Cristo y niegan a María, no saben que se están privando de poseer la esencia más tierna y dulce que existe en mi Divinidad.

69. ¡Cuántos hay que creyendo conocer las escrituras, nada conocen, porque nada han entendido; y cuántos hay que creyendo haber encontrado el lenguaje de la creación, viven confundidos!

70. El Espíritu maternal palpita dulcemente en todos los seres; podéis contemplar su imagen a cada paso. Su divina ternura, ha caído como semilla bendita en el corazón de todas las criaturas y cada reino de la naturaleza es un testimonio vivo de Ella, y cada corazón de madre es un altar elevado ante aquel gran amor; María fue una flor divina y el fruto fue Jesús. (115, 15 – 18)


Capítulo 21 – Omnipotencia, Omnipresencia de Dios y su justicia

El poder de Dios           

1. Si el hombre actual con toda su ciencia no es capaz de someter a su voluntad a elementos de la Naturaleza, ¿Cómo podrá imponer su poder contra las fuerzas espirituales?

2.    Del mismo modo que los astros en el Cosmos siguen su orden    inalterable, sin que la voluntad del hombre pueda hacerles cambiar su curso o su destino, así el orden que existe en lo espiritual tampoco podrá ser variado por nadie.

3.    Yo hice el día y la noche, es decir, Yo soy la luz y nadie más que Yo puede retenerla. De la misma manera acontece en lo espiritual. (329, 31 – 33)

4.    Si creéis en Mí, debéis confiar en que mi fuerza es infinitamente mayor que la del pecado de los hombres y que por lo tanto cuando el pecado ceda ante la luz de la verdad y de la justicia, el hombre y su vida tendrán que cambiar.

5.    ¿Imagináis la vida en este mundo cuando los hombres hagan la voluntad de Dios. (88, 59 – 60)

6.    Para Mí no puede ser imposible el arrepentimiento de un ser, su regeneración ni su salvación. No sería Todopoderoso y el hombre sería más fuerte que Yo. ¿Concebís mi poder inferior a la fuerza que tiene el mal en los hombres? ¿Consideráis a las tinieblas humanas superiores a la luz divina? ¡Jamás! Me dice vuestro corazón.

7.    Pensad que mi misión, después de haberos dado el ser, es la de llevaros a la perfección y la de uniros a todos en una sola familia espiritual, y no olvidéis que mi voluntad se cumple por sobre todo.

8.    Yo, el Sembrador Divino, deposito invisiblemente mi simiente de amor en cada espíritu. Sólo Yo sé en qué tiempo germinará esta semilla en toda la humanidad y sólo Yo sé esperar con paciencia infinita el fruto de mis obras. (272, 17 – 19)

9.    No vengo a humillaros con mi grandeza, ni a hacer alarde de ella; pero sí vengo a mostrárosla en mi voluntad para que sintáis el supremo goce de tener por Padre a un Dios todo poder, sabiduría y perfección.

10. Recreaos pensando que nunca llegaréis a ver el fin de  mi poder y que mientras más grande sea la elevación de vuestro espíritu mejor me contemplaréis. ¿Quién podrá mostrarse inconforme al saber que nunca alcanzará la grandeza de su Señor? ¿Acaso en la Tierra no os habéis conformado con ser menores en edad en comparación a vuestro padre terrestre? ¿Acaso no les habéis concedido gustosos, experiencia y autoridad? ¿No os habéis regocijado contemplando que tenéis por padre a un hombre más fuerte que vosotros, arrogante, valeroso y lleno de virtudes? (73, 41 – 42)

11. ¿Qué significa la fuerza de los hombres ante mi poder? ¿Qué podrá la oposición de los pueblos materialistas contra la fuerza infinita de la espiritualidad? Nada.

12. Yo he permitido que el hombre vaya hasta el límite de sus ambiciones y hasta la cumbre de su soberbia para que compruebe que el don de libre albedrío de que fue donado por su Padre, fue una verdad.

13. Mas allí, llegando al límite, abrirá los ojos a la luz y al amor para inclinarse ante mi presencia, rendido ante el único poder absoluto y la única sabiduría universal que es la de vuestro Dios. (192, 53)

La presencia de Dios en todo lo creado           

14. Yo no tengo un sitio determinado o limitado para habitar en el infinito, porque mi presencia está en todo lo que existe, lo mismo en lo divino, que en lo espiritual o en lo material. De Mí no podréis decir en qué dirección está mi reino, y cuando elevéis vuestra mirada a las alturas, señalando hacia los cielos hacedlo sólo como algo simbólico, porque vuestro planeta gira sin cesar y en cada movimiento os presenta nuevos cielos y nuevas alturas.

15. Con todo esto quiero deciros que entre vosotros y Yo, no existe ninguna distancia y que lo único que os separa de Mí son vuestras obras ilícitas que ponéis entre mi Ley perfecta y vuestro espíritu.

16. Mientras mayor sea vuestra limpidez, más elevadas vuestras obras y más constante vuestra fe, me sentiréis más próximo, más íntimo, más accesible a vuestra oración.

17. Así como también cuando más os apartéis de lo bueno, de lo justo, de lo lícito y os entreguéis al materialismo de una vida oscura y egoísta, tendréis que sentirme cada vez más distante de vosotros; conforme vuestro corazón se vaya apartando del cumplimiento de mi ley, más insensible será a Mi divina presencia.

18. Comprended por qué he venido en este tiempo a manifestar mi palabra en esta forma y a prepararos para la comunicación de espíritu a Espíritu.

19. Vosotros, creyéndome infinita- mente distante, no supisteis venir a Mí, Yo os he buscado para haceros sentir mi divina presencia y demostraros que entre el Padre y sus hijos no hay espacios, ni distancias que les separen. (37, 27 – 32)

20. Si pensáis que he dejado mi trono por venir a comunicarme con vosotros, estáis en un error, porque ese trono que vosotros os imagináis, no existe; los tronos son para los hombres envanecidos y orgullosos.

21. Mi Espíritu, siendo infinito y omnipotente, no habita en un lugar determinado, está en todas partes, en todos los sitios, en lo espiritual y en lo material. ¿Dónde está ese trono que vosotros me atribuís?

22. Dejad de materializarme en tronos semejantes a los de la tierra; despojadme de la forma humana que siempre me atribuís, dejad de soñar con un cielo que vuestra mente humana está incapacitada para concebir; y cuando os libertéis de todo ello, será como si rompieseis las cadenas que os ataban, como si una elevada muralla se derrumbase ante vuestra vista, como si una espesa niebla se disipase, permitiéndoos contemplar un horizonte sin límites y un firmamento infinito, luminoso, pero a la vez accesible al espíritu.

23. Unos dicen: Dios está en los cielos, otros: Dios habita en el más allá; pero no saben lo que dicen, ni conocen lo que creen. Ciertamente que habito en los cielos, pero no en el lugar determinado que habéis imaginado; Yo habito en los cielos de la luz, del poder, del amor, de la sabiduría, de la justicia, de la felicidad, de la perfección. (130, 30 y 35 – 36)

24. Mi presencia universal lo llena todo, en ningún sitio o plano del Universo, existe el vacío, todo está saturado de Mí.  (309, 3)

25. Os he dicho que me encuentro tan cerca de vosotros, que conozco hasta lo más íntimo de vuestros pensamientos; que doquiera que os encontréis, ahí me encuentro Yo, porque soy omnipresente, Soy la luz que ilumina vuestra mente con inspiraciones o ideas de luz.

26. Yo estoy en vosotros, porque soy el Espíritu que os anima, la conciencia que os juzga. Estoy en vuestros sentidos y en vuestra  materia, porque Yo soy toda la creación.

27. Sentidme más y más en vosotros y en todo cuanto os rodea, para que llegado el momento de abandonar este mundo, penetréis de lleno en la vida espiritual, y que no haya perturbaciones en vuestro espíritu por las impresiones que os pudiera dejar la materia y os acerquéis un paso más a Mí, que es la fuente de pureza infinita en la que beberéis  eternamente. (180, 50 – 52)

28. ¿Sabéis, cuál es el origen de esa luz que hay en la palabra vertida por los labios de los portavoces? Su origen está en el bien, en el amor divino, en la luz universal que emana de Dios. Es un rayo o un destello de ese Todo luminoso que os da la vida, es parte de la fuerza infinita que todo lo mueve y bajo la cual todo vibra, palpita y gira sin cesar. Es eso que llamáis irradiación divina. es la luz del Espíritu Divino que ilumina y vivifica a los espíritus.

29. Esa irradiación lo mismo se manifiesta sobre el espíritu que sobre la materia, lo mismo sobre los mundos que sobre los hombres, las plantas y todos los seres de la Creación. Es espiritual sobre el espíritu, es material sobre la materia, es inteligencia sobre el entendimiento, es amor en los corazones. Es ciencia, es talento y es reflexión, es instinto, es intuición y está sobre los sentidos de todos los seres, según su orden, su condición, su especie y su grado de adelanto. Pero el principio es sólo uno: Dios, y su esencia una sola: el amor. ¿Qué imposible puede ser entonces que Yo ilumine la mente de estas criaturas para enviaros un mensaje de luz espiritual?

30. Las plantas reciben la irradiación de vida que les envía mi Espíritu para que den frutos; los astros reciben la fuerza que sobre ellos irradia mi Espíritu para poder girar dentro de sus órbitas; la Tierra que es el testimonio presente, vivo, al alcance de todos vuestros sentidos, recibe sin cesar la irradiación de vida que hace brotar de su seno tantas maravillas. ¿Por qué ha de ser imposible que el hombre, en cuyo ser brilla como una joya la presencia de un espíritu, que es donde radica su semejanza conmigo, reciba directa-mente de mi Espíritu sobre su espíritu la divina irradiación, que es la semilla espiritual que en él tendrá que fructificar? (329, 42 – 44)

31. Ni uno solo de vuestros sollozos deja de escucharse en el Cielo, ninguna oración deja de hallar eco en Mí, ninguna de vuestras aflicciones o trances difíciles pasan desapercibidos para mi amor de Padre. Todo lo sé, lo escucho, lo veo y en todo estoy.

32. Los hombres, creyendo que por su pecado me he alejado de ellos, han llegado a sentirme distante. ¡Ah ignorancia humana que ha llevado tanta amargura a sus labios! Sabed que si Yo me ausentase de alguna de mis criaturas, ellas al punto dejarían de existir; más esto no ha sido, ni será, porque al daros el espíritu os doté a todos de vida eterna. (108, 44 – 45)

Avatares del destino           

33. No maldigáis las pruebas que os agobian a vosotros y a todo el género humano, no digáis que son castigo, ira o venganza de Dios, porque blasfemáis; os digo que esas pruebas son precisamente las que están acercando a la humanidad al puerto de salvación.

34. Llamadles justicia, expiación o lecciones, y estaréis en lo cierto y en lo justo. La ira y la venganza son pasiones humanas, propias de seres distantes todavía de la serenidad, de la armonía y de la perfección; no es justo que a mi amor  por vosotros, que es el que preside todas mis obras, le apliquéis el vulgar nombre de castigo o el nombre indigno de venganza.

35. Pensad que voluntariamente habéis penetrado en sendas espinosas o en abismos tenebrosos y que no habéis acudido a mi llamado amoroso, ni habéis escuchado la voz de vuestra conciencia, por lo que habéis  necesitado que el dolor viniese en vuestra ayuda para despertaros, para deteneros, haceros reflexionar y regresar al camino verdadero. (181, 6 – 8)

36. Yo no os castigo; pero soy justicia y como tal, la hago sentir en todo aquél que contravenga mis mandatos, porque el Eterno os ha hecho conocer su Ley que nadie puede modificar.

37. Ved cómo el hombre en medio de la prueba, al caer en un inmenso abismo, al ver que la mujer llora ante la pérdida de los seres queridos, a la niñez privada de alimento y los hogares sumidos en la miseria y en el duelo, llora, se consterna ante su desgracia, se desespera y en lugar de orar y arrepentirse de sus culpas reniega contra Mí, diciendo: ¿Cómo es posible que Dios me castigue en esta forma? Mientras el Espíritu Divino en verdad, también llora por el dolor de sus hijos y sus lágrimas son sangre de amor, de perdón y de vida.

38. En verdad os digo que en este tiempo, por la evolución que la humanidad ha alcanzado, no depende solamente de mi caridad el remedio de su situación. Ella es víctima de sí misma, mas no de mi castigo, porque mi Ley y mi luz brillan en toda conciencia.

39. Mi justicia desciende a arrancar de raíz toda hierba nociva*, y las mismas fuerzas de la Naturaleza se  manifiestan como intérpretes de esa justicia. Entonces, parece que todo se une para exterminar al hombre, cuando sólo es para su purificación, pero habrá quienes se confundan y digan: "Si hemos de sufrir tanto dolor, ¿Por qué venimos a este mundo?". Sin reflexionar que el dolor y el pecado no nacieron de Mí.

40. El hombre es responsable de permanecer en la ignorancia de lo que es justicia y de lo que es expiación, de ahí primero su    inconformidad y luego su blasfemia. Sólo el que ha observado mi enseñanza y está atento a mi Ley, es incapaz de lanzar cargos a su Padre. (242, 19 – 21)


* En otra palabra de Cristo entendemos, de que con “cizaña” o “hierba nociva”,
Él no se refiere a seres humanos, sino a sus malos instintos y vicios.

La justicia de Dios           

41. Sois como arbustos, que a veces tienen ramas tan secas y enfermas, que necesitan del corte doloroso de la poda, para apartar vuestros males y haceros recobrar la salud.

42. Mi justicia de amor, al arrancar del árbol humano las ramas enfermas que carcomen su corazón, lo eleva.

43. Cuando a un hombre le va a ser cortado un miembro de su cuerpo, gime, tiembla y se acobarda, aun sabiendo que es para apartar de él lo que tiene enfermo, lo que está muerto y amenaza a lo que aún puede vivir.

44. También los rosales, cuando sufren el corte de la poda, vierten su sabia como lágrimas de dolor; pero luego, se cubrirán de más hermosas flores.

45. Mi amor, en forma infinita-mente superior, corta el mal en el corazón de mis hijos, a veces sacrificándome Yo mismo.

46. Cuando los hombres me crucificaron, cubrí con mi dulzura y mi perdón a mis verdugos y les dí vida. En mis palabras y en mis silencios les llené de luz, les defendí y les salvé. Así corto el mal, deteniéndolo con mi amor y defendiendo y salvando al malhechor. Aquellos perdones fueron, son todavía y serán eternamente veneros de redención. (248, 5)

47. Yo no puedo daros sentencia mayor al peso de vuestras faltas, por lo cual os digo que de Mi nada debéis temer, sino de vosotros mismos.

48. Sólo Yo sé la gravedad, la magnitud y la importancia de vuestras faltas; los hombres constantemente se dejan llevar de las apariencias, y es que ellos no logran penetrar en el corazón de sus semejantes. Yo sí penetro en los corazones y puedo deciros que han llegado hombres delante de Mí, acusándose de graves faltas y llenos de pesar por haberme ofendido y Yo les he encontrado limpios; por el contrario, otros han venido para decirme que nunca han hecho mal a nadie y Yo sé que mienten, porque, aunque sus manos no se hayan manchado con sangre de su hermano, sobre su espíritu ha caído la sangre de sus víctimas, a quienes han mandado quitar la vida; ellos son los que lanzan la piedra y esconden la mano. Cuando en mi palabra he llegado a pronunciar las palabras de: "cobarde", "falso" o "traidor", todo su ser se ha estremecido y muchas veces se han ausentado de la cátedra porque han sentido sobre ellos una mirada que los ha estado juzgando.

49. Si en la justicia divina no existiese el mayor amor del Padre, si su justicia no tuviese ese principio, no existiría ya esta humanidad, su pecado y sus ofensas incesantes hubieran acabado con la paciencia divina; pero no ha sido así. La humanidad sigue viviendo, los espíritus siguen reencarnando, y a cada paso, en cada obra humana, se manifiesta mi justicia que es amor y caridad infinita. (258, 3)

50. Analizad mi palabra para que no os confundáis como muchos, ante los hechos de mi justicia divina, cuando Yo toco con fuerza a los que cometen tan sólo una leve falta y en cambio, aparentemente absuelvo a los que han cometido un grave error.

51. El Maestro os dice: Si toco con fuerza al que ha cometido una falta leve en apariencia, es porque conozco la debilidad de los espíritus y al apartarse del sendero del cumplimiento, ello puede ser el primer paso que lo encamine al abismo y si a otros les absuelvo de un grave error, es porqué sé que una falta grande, es motivo de un   arrepentimiento también grande para el espíritu.

52. No juzguéis, no sentenciéis, no deseéis ni con el pensamiento, que mi justicia caiga sobre aquellos que causan derramamiento de sangre entre los pueblos. Pensad tan sólo que ellos, como vosotros, también son mis hijos, mis criaturas y tendrán que lavar sus grandes faltas con grandes  restituciones. De cierto os digo: Esos mismos, a quienes señaláis como los que sin misericordia han destruido la paz y os conducen al caos, esos mismos serán los que en los tiempos venideros se constituirán en los grandes sembradores de mi paz, los grandes benefactores de la humanidad.

53. La sangre de millones de víctimas clama mi justicia divina desde la Tierra, y por sobre la justicia humana deberá ser la mía la que llegue a cada espíritu, a cada corazón.

54. La justicia de los hombres no perdona, no redime, no ama; la mía, ama, perdona, redime, resucita, levanta e ilumina; y a esos mismos que tanto dolor han causado a la humanidad, Yo les redimiré y les lavaré haciéndoles pasar por su gran restitución que será el crisol en el que se purifique y en el que despertarán en plenitud a la voz de su conciencia, para poder llegar a contemplar hasta lo más profundo de sus obras, Yo les haré pasar por la misma senda por donde ellos hicieron cruzar a sus víctimas, a sus pueblos, pero al final, alcanzarán la pureza espiritual para poder volver a la Tierra a restaurar, a reconstruir todo lo destruido, a restituir todo lo perdido. (309, 16 – 18)

55. Debéis saber que no será hasta que la muerte os llegue cuando os juzgue vuestro Padre, sino que este juicio empieza en cuanto comenzáis a daros cuenta de vuestras obras y sentís el llamado de vuestra conciencia.

56. Mi juicio está siempre sobre de vosotros. En cada paso, ya sea en la vida humana o en vuestra vida espiritual, estáis sujetos a mi juicio, pero aquí en el mundo, en la envoltura, el espíritu se torna insensible y sordo a los llamados de la conciencia.

57. Yo os juzgo para ayudaros a abrir vuestros ojos a la luz, para libertaros del pecado y salvaros del dolor.

58. En mi juicio, jamás tomo en cuenta las ofensas que hayáis podido hacerme, porque ante mi tribunal nunca hace acto de presencia el rencor, la venganza, ni siquiera el castigo.

59. Cuando el dolor llega a vuestro corazón y os toca en lo más sensible, es para señalaros algún error que estáis cometiendo, para haceros comprender mi enseñanza, y daros una nueva y sabia lección. En el fondo de cada una de esas pruebas, está siempre presente mi amor.

60. Algunas ocasiones os he permitido que comprendáis el porqué de una prueba, en otras no podéis encontrar el sentido de aquel toque de mi justicia y es que en la Obra del Padre y en la vida de vuestro espíritu, existen misterios profundos que la mente humana no alcanza a descifrar. (23, 13 – 17)

61. Está lejano el tiempo en que se os dijo : "Con la vara que midas serás medido". ¡Cuántas veces se usó aquella ley para tomar venganza aquí en la Tierra, haciendo a un lado todo sentimiento de caridad!

62. Ahora os digo, que esa vara de justicia, la he tomado Yo y con ella os mediré según vosotros hayáis medido, aunque debo de aclararos que en cada uno de mis juicios estará presente el Padre que mucho os ama, el Redentor que ha venido a salvaros.

63. Es el hombre el que dicta con sus obras su sentencia, terribles sentencias algunas veces, y es vuestro Señor el que os procura ayuda, para que encontréis la forma en que podáis soportar vuestra expiación.

64. En verdad os digo, que si queréis evitaros una restitución demasiado dolorosa, arrepentíos en tiempo oportuno y con una regeneración sincera orientad vuestra vida, en obras de amor y caridad hacia vuestros hermanos.

65. Comprended que Yo soy la puerta salvadora, la puerta que jamás estará cerrada para todos los que con verdadera fe me busquen. (23, 19 – 23)

66.   Ya veis que la justicia divina es de amor, no es de castigo como la vuestra. ¿Qué sería de vosotros si Yo usara de vuestras mismas leyes para juzgaros, ante mí para quien no valen apariencias ni falsos argumentos?

67. Si Yo os juzgase según vuestra maldad, y usara vuestras leyes de dureza terrible ¿qué sería de vosotros? Entonces sí me pediríais con justicia que tuviese clemencia.

68. Mas no debéis temer porque mi amor nunca se marchita, ni cambia, ni pasa; en cambio, vosotros sí pasáis, morís y renacéis, os vais y luego volvéis y así vais peregrinando, hasta que llegue el día en que reconozcáis a vuestro Padre y os sometáis a su divina Ley. (17, 53)


Capítulo 22 – Amor, asistencia y Gracia de Dios

El amor del Padre Celestial           

1. No os extrañéis de que mi amor, a pesar de vuestros pecados, os siga por doquier. Todos mis hijos, en este mundo habéis tenido un reflejo del amor divino en el amor de vuestro padres. A ellos podréis volverles la espalda, desconocer su autoridad, desobedecer sus órdenes y desoír sus consejos; Podéis con vuestras malas acciones causar una herida en su corazón, hacer que sus ojos se sequen de tanto llorar, que sus sienes se pueblen de canas y sus rostros se surquen con las huellas del sufrimiento, mas nunca dejarán de amaros y sólo tendrán para vosotros bendiciones y perdón.

2. Y si esos padres que en la tierra habéis tenido que no son perfectos, os han dado tantas pruebas de un amor puro y elevado, ¿Por qué os extrañáis de que quien formó esos corazones y les dio esa misión de ser padres, os ame con el amor perfecto? El amor es la suprema verdad. Por la verdad me hice hombre y por la verdad morí en cuanto hombre. (52, 27)

3. No os sorprenda mi amor, mas tampoco dudéis de él, si veis que en el mundo apuráis cálices muy amargos.

4. Podrá el hombre descender mucho, llenarse de tinieblas, o tardarse en retornar a Mí, mas para todos llegará el instante en que sintiéndome en su propio ser, no me sientan lejano, ni me vean como a un extraño o puedan negar mi existencia, mi amor y mi justicia. (52, 30)

5. No quiero contemplaros ante Mí como reos; quiero veros siempre como a mis hijos, para quienes mi amor de Padre está siempre dispuesto a socorreros; Yo os he creado para gloria de mi Espíritu y para que os recreéis en Mí. (127, 41)

6. Aprended a amarme, mirad cómo mi amor, a pesar de vuestras ofensas y pecados os sigue por doquiera, sin que podáis apartaros de su influencia o huir de él. Ved cómo mientras mayores son vuestras faltas, más grande es mi misericordia por vosotros.

7. La maldad de los hombres quisiera detener mi amor, mas no puede contra él, porque el amor es la fuerza universal, el poder divino que todo lo crea y todo lo mueve.

8. La prueba de cuanto os digo, es la que os he dado al manifestarme entre vosotros en este tiempo en que la humanidad se ha perdido en el abismo de su pecado. Mi amor no puede sentir asco ante el pecado humano, pero sí piedad.

9. Conocedme, venid a Mí a lavar vuestras manchas en el manantial cristalino de mi caridad. Pedid, pedid, que se os dará. (297, 59 – 62)

10. Por momentos los hombres se juzgan tan indignos de Mí, que no conciben que pueda amarlos tanto; y una vez resignados a vivir alejados de su Padre, construyen una vida a su propia idea, crean sus leyes y hacen sus religiones. Por eso su sorpresa es grande cuando me ven llegar. Entonces se preguntan ¿En verdad nos ama tanto nuestro Padre, que así busca la forma de comunicarse con nosotros?

11. Humanidad: Yo sólo sé deciros que lo que es mío no lo dejaré perder; y vosotros sois míos. Os amo desde antes que fueseis y os amaré eterna-mente. (112, 14 – 15)

El amparo y ayuda de Dios           

12. Discípulos: os he dado todas las lecciones que el espíritu necesita en su evolución.

13. Bienaventurados los que reconocen la verdad, porque ellos pronto encuentran el camino. Otros rechazan siempre las enseñanzas divinas porque les parecen superiores sus obras a las mías.

14. Yo os amo a todos. Soy el Pastor que llama a sus ovejas, el que las reúne y cuenta y quiere tener más cada día. Las sustenta y les acaricia, les cuida y goza viendo que son muchas, aunque a veces llora al contemplar que no todas son dóciles.

15. Esos son vuestros corazones: muchos venís a Mí; pero pocos son los que verdaderamente me seguís. (266, 23 – 26)

16. Tomad vuestra cruz y seguidme con humildad, confiad en que mientras vosotros os ocupéis en impartir un consuelo, en dar paz a un corazón o luz a un espíritu, Yo estaré pendiente de cuanto se relacione con vuestra vida material y nada descuidaré.

17. Creed que cuando estoy hablando a vuestro espíritu también estoy dirigiendo una mirada a vuestro corazón para descubrir en él sus cuitas, sus necesidades, sus anhelos. (89, 6 – 7)

18. No hay raza o tribu por inculta que os parezca, aún aquéllas que no conocéis porque habitan en selvas impenetrables, que no hayan tenido manifestaciones de mi amor. Ellos en el momento de peligro han escuchado voces celestiales que les protegen, que les amparan, que les aconsejan.

19. Nunca habéis vivido abandona- dos, desde el instante en que brotasteis a la vida, habéis estado bajo el amparo de mi amor.

20. Vosotros padres humanos, amando tiernamente a vuestros hijos ¿Seríais capaces de abandonarlos a su suerte, cuando apenas han brotado a esta vida, cuando más necesitan de vuestros cuidados, de vuestros desvelos, de vuestro amor?

21. Yo os he contemplado velando por vuestros hijos, aún cuando han llegado a su mayor edad, aún por aquéllos que delinquen, que os han ofendido, por ellos veláis con mayor amor.

22. Si vosotros así respondéis ante las necesidades de vuestros hijos ¿Cómo será el amor de vuestro Padre Celestial que os ha amado desde antes de que existierais?

23. Siempre he venido en vuestra ayuda, y en este tiempo en que os encuentro con mayor evolución espiritual he venido a enseñaros cómo debéis de luchar para aniquilar las fuerzas insanas, y la forma de aumentar las vibraciones del bien. (345, 39 – 42)

24. Vais a dar principios a una nueva etapa de la vida, el camino está preparado, tomad vuestra cruz y seguidme. En esta senda, no os digo que no haya pruebas; pero siempre que crucéis por un trance difícil o estéis apurando un cáliz de amargura, escucharéis una voz que os alienta y os aconseja, tendréis mi amor que os ayude y os levante y sentiréis la suave caricia de mi bálsamo. (280, 34)

25. Cuando veo que os dejáis vencer por el dolor y que en vez de extraer de él la luz que cada prueba encierra, os concretáis a llorar, a maldecir, o simplemente a esperar la muerte como el fin de vuestros sufrimientos, es cuando me aproximo a llamar dulcemente a vuestro corazón, dándole consuelo y esperanza, fortaleciéndole, para que se sobreponga a sí mismo, a su debilidad y falta de fe y pueda triunfar de las pruebas, porque en ese triunfo está la paz y la felicidad espiritual que es la felicidad verdadera. (181, 10)

26. Si miráis que me encuentro hasta en los más pequeños seres de la Naturaleza, ¿Cómo he de desconoceros y apartarme de vosotros, sólo porque tenéis imperfecciones, si es entonces cuando más me necesitáis?

27. Yo soy la vida y en todos estoy, por eso nada puede morir. Analizad, para que no quedéis atados a la forma; aquietad vuestros sentidos y encontradme en la esencia. (158, 43 – 44)

28. Penetrad en vuestro interior y encontraréis allí el santuario, el arca; encontraréis una fuente, un manantial de gracias y de bendiciones.

29. No hay ningún espíritu desnudo, no hay ningún desheredado. Ante mi misericordia divina no hay uno solo en todo el Universo que pueda decirse pobre, desconocido de su Padre; ninguno que pueda decirse expatriado de las tierras del Señor.

30. El que se siente desheredado, es porque no ha encontrado en sí mismo los dones o porque de momento se ha perdido entre el pecado o se encuentra ofuscado o porque se siente indigno.

31. Sabed siempre encontrarlos dentro de vosotros mismos y veréis como nunca os faltará mi presencia, veréis como siempre habrá pan, bálsamo, armas, llaves y todo cuanto hayáis menester en el seno mismo de vosotros, porque sois los herederos de mi Reino y de mi gloria. (345, 87)

32. Existe un lazo entre el padre y los hijos, que jamás se puede romper, y ese lazo es la causa de que exista la comunicación entre el Espíritu divino y el de todos vosotros. (262, 35)

33. La humanidad necesita de mi amor, de mi palabra que ha de llegar hasta el fondo de su corazón. El Maestro lucha incansablemente para que vuestro espíritu esté cada día más iluminado, para que despojándose de la ignorancia pueda elevarse a las mansiones superiores.

34. La puertas de mi Reino están abiertas y el Verbo del Padre viene hacia vosotros con infinito amor para mostraros nuevamente el camino.

35. He venido nuevamente entre la humanidad y no me ha sentido, porque me he presentado en Espíritu y es grande su materialismo. Si vuestro espíritu ha brotado de mi espíritu Divino ¿Por qué la humanidad no me ha sentido? Porque ha atado a su espíritu al materialismo, a las bajas pasiones.

36. Mas he aquí al Cordero de Dios, que como luz llega a vosotros para iluminaros y entregaros la verdad. (340, 13 – 15)

La humildad del Supremo           

37. Comprended que mi palabra no viene a llenar vuestra mente de vanas filosofías, ella es la esencia de la vida. No soy el acaudalado que os viene ofreciendo riquezas temporales. Soy el Dios único que viene prometiéndoos el Reino de la vida verdadera. Soy el Dios humilde que sin ostentación, se acerca a sus hijos, para levantarles con su caricia y con su palabra milagrosa, por el sendero de la restitución. (85, 55)

38. Sed mis siervos y nunca seréis humillados por Mi.

39. Mirad que no he venido como rey, ni traigo cetro ni corona; estoy entre vosotros como ejemplo de humildad, y aún más, como vuestro siervo.

40. Pedidme y os daré; ordenadme y obedeceré, para daros una prueba más de mi amor y mi humildad; sólo os pido que me reconozcáis y hagáis mi voluntad y si encontráis obstáculos para el cumplimiento de vuestros deberes, orad y venced en mi nombre y vuestros méritos serán mayores. (111, 46)

41. Os habla el Padre, Aquél que no tiene ante quien inclinarse a orar; mas en verdad os digo, que si sobre Mí existiese alguien más grande, ante él me inclinaría, porque en mi Espíritu habita la humildad.

42. Ved cómo vosotros, siendo mis pequeñas criaturas, me hacéis descender para que os hable, os escuche y os consuele, en vez de luchar por ascender a Mí. (125, 19)

43. Experimentad en vuestro corazón el goce de sentiros amados por vuestro Padre, quien no ha venido nunca a humillaros con su grandeza, sino a manifestárosla dentro de su humildad perfecta, para haceros grandes llevándoos a vivir la verdadera vida en su Reino, que no tiene principio ni fin. (101, 63)

La compasión y la condolencia de Dios           

44. Si creéis que Jesús por ser Hijo de Dios, no experimentó dolor, os equivocáis; si creéis que por venir hoy en Espíritu soy ajeno al dolor, también estáis en error; si pensáis que porque sé que al final todos estaréis Conmigo hoy no sufro, tampoco estaréis en los justo: en verdad os digo que no existe otro ser más sensible que el Espíritu Divino.

45. Yo os pregunto: ¿Quién dio sensibilidad a todos los seres? ¿Qué podéis hacer de bueno que no me haga gozar? ¿Y qué podéis hacer de malo que no sea como una herida en mi sensibilidad? He aquí por qué os digo que la humanidad nuevamente me ha crucificado. ¿Hasta cuándo bajaré de mi cruz y me será arrancada la corona de espinas? (69, 34)

46. Si hay quienes se levantan como enemigos míos, no les contemplo como tales sólo como menesterosos. A los mismos que se tienen por sabios y niegan mi existencia, les miro con piedad. A quienes tratan de destruirme en el corazón de la humanidad, les juzgo ignorantes ya que creen tener el poder o las armas para destruir a quien es el Autor de la vida. (73, 33)

47. Vengo a mostrarme como un Padre amoroso, como un Maestro humilde, jamás indiferente a vuestros sufrimientos y siempre indulgente y misericordioso ante vuestras imperfecciones, porque siempre seréis niños delante de Mí.

48. Tengo que juzgaros cuando contemplo cómo las criaturas que fueron formadas con tanto amor, y destinadas a la vida eterna, buscan obstinadamente la muerte en la tierra, sin preocuparse de la vida espiritual, ni desear conocer las perfecciones que os reserva aquella existencia. (125, 59 – 60)

49. Si soy vuestro Padre, pensad que necesariamente tengo que sentir lo que los hijos sientan, sólo así comprenderéis que mientras cada uno de vosotros sufre y siente su propio dolor, el Espíritu Divino sufre con el dolor de todas sus criaturas.

50. Como una prueba de esta verdad vine al mundo a hacerme hombre y a cargar una cruz que representó todo el dolor y el pecado del mundo. Y si en cuanto hombre cargué sobre mis hombros el peso de vuestras imperfecciones, y si sentí todo vuestro dolor, ¿Podría en cuanto Dios mostrarme insensible ante las penas de mis hijos? (219, 11 –12)

Perdón, misericordia y clemencia de Dios           

51. Soy Yo el único que conoce el destino de todos, el único que sabe el camino que habéis recorrido y el que tenéis que transitar. Soy el que comprende vuestros sufrimientos y vuestros goces. Sé lo que habéis andado para encontrar la verdad y la justicia. Mi caridad es la que percibe la voz angustiada del que interiormente me pide perdón por sus faltas.

52. Y como Padre vengo a atender toda súplica, a recoger vuestras lágrimas, a curar vuestras dolencias, a hacer que os sintáis perdonados y absueltos de vuestras manchas para que rehagáis vuestra vida.

53. También Yo soy el único que puede perdonaros las ofensas hechas a Mí por vosotros que sois mis hijos. (245, 39 – 41)

54. En este tiempo mi palabra os está iluminando nuevamente. Vengo a derramar mi gracia, para que estéis limpios y preparados, mas si caéis en pecado nuevamente, reconoced pueblo, que no soy Yo quien os aparta de mi regazo, sino sois vosotros los que os alejáis de Mí, cuando ésta no es mi Voluntad. Mas mi perdón y mi amor, cual puerta abierta se encuentra para recibir a todo aquel que arrepentido quiera volver a Mí. (283, 69)

55. En el amor con que os perdono y corrijo, me doy a conocer. Cuando vivisteis bajo vuestra voluntad ofendiendo a cada instante al Padre, no corté el hilo de esa existencia de pecado, no os negué el aire, ni el pan; no os abandoné en el dolor ni desoí vuestra queja; y la Naturaleza os siguió rodeando con su fecundidad, su luz y sus bendiciones. Así me doy a conocer y me manifiesto a los hombres. Nadie podrá amaros en la Tierra con este amor, y nadie sabrá perdonaros con el perdón que Yo os doy.

56. Es vuestro espíritu una semilla que vengo cultivando y perfeccionando desde la eternidad hasta que dé las más hermosas flores y los más perfectos frutos. ¿Cómo podría dejaros morir o abandonaros a la furia de las tempestades? ¿Cómo abandonaros en vuestro camino si el único que sabe el destino de todas las criaturas soy Yo? (242, 31 – 33)

57. A los que vais caminando por senderos extraviados, pronto estoy para recibiros y daros mi fuerza y mi luz cuando me llamáis. No importa que en vuestra materia y en vuestro espíritu traigáis la huella de los grandes pecadores. Yo haré que bendigáis a quienes os hayan injuriado y que bendigáis a Dios por haber visto posible en vos esa maravilla. Entonces estaréis empezando a sentir el amor de Cristo en vuestro corazón.

58. Habrá quienes piensen al oír estas palabras: ¿Cómo es posible que los grandes pecadores puedan recibir esta gracia igual que los justos que la poseen por méritos?

59. ¡Oh humanidad, humanidad, que no veis más allá de vuestros ojos! Yo siempre os he entregado mis beneficios por gracia, antes de que os hagáis merecedores.

60. Yo respondo lo mismo a un pensamiento puro, que al triste lamento de quien se acerque manchado a Mí, siempre que de él brote aunque sea un pequeño destello de humildad o de reconocimiento, por su falta de amor a sus hermanos.

61. Yo soy el defensor de los débiles que lloran en medio de su impotencia y de su ignorancia. Yo soy la esperanza divina que llama y consuela al que llora, soy el dulce Jesús que acaricia suavemente al que gime en su dolor y en su restitución.

62. Yo soy el Salvador, el Redentor vuestro; Yo soy la verdad al alcance del hombre. (248, 18 – 21)


Capítulo 23 – Inspiraciones y Revelaciones de Dios

Inspiraciones divinas           

1. Discípulos: Cuando mi palabra llega a vosotros y no la comprendéis, la ponéis en duda y Yo os digo: cuando os atormente la incertidumbre, retiraos a la soledad de los campos y ahí, en medio de la Naturaleza, donde sólo tengáis por testigos a la campiña, a las montañas y al firmamento, volved a interrogar a vuestro Maestro, profundizaos en su palabra y presto vendrá a vosotros su dulce respuesta, entonces os sentiréis transportados, inspirados, llenos de un goce espiritual desconocido.

2.    Así dejaréis de ser los hombres de poca fe, sabiendo que toda palabra de Dios encierra verdad, pero que para descubrirla es menester saber penetrar en ella con recogimiento y pureza, porque ella es santuario.

3.    Siempre que os encontréis preparados y queráis saber algo, vuestra sed de luz atraerá la luz divina. ¡Cuántas veces os he dicho: id a la montaña y decidme ahí vuestras inquietudes, vuestros dolores y necesidades!

4.    Jesús con su ejemplo, os enseñó estas lecciones en el Segundo Tiempo; recordad mi ejemplo cuando me retiré al desierto para orar antes de principiar mi predicación; recordad que en los últimos días de mi estancia entre los hombres, antes que penetrar en la sinagoga para orar, busqué la soledad del Huerto de los Olivos para conversar con el Padre.

5.    La  Naturaleza es un templo del Creador, donde todo se eleva a El para rendirle culto, ahí podréis recibir directamente y con toda pureza la irradiación de vuestro Padre. Ahí, lejos del egoísmo y del materialismo humano, sentiréis llegar a vuestro corazón inspiraciones sabias que os mueven a practicar el bien en vuestra senda. (169, 28 – 31)

6.    Debéis de estar velando, discípulos, porque no sólo os hablaré por este conducto, también buscaré comunicarme con vuestro espíritu en los instantes en que vuestro cuerpo duerme; os enseñaré a penetrar con preparación en ese reposo y a que vuestro espíritu se desprenda para que se eleve a las regiones de la luz, de donde tomará la profecía para iluminar su camino, transmitiéndole su mensaje al entendimiento. (100, 30)

7.    Yo nunca he estado lejos de vosotros, como a veces lo habéis creído, ni he sido jamás indiferente a vuestras penas, ni sordo a vuestros llamados. Lo que ha pasado es que vosotros no os habéis preocupado por afinar vuestros sentidos superiores, esperando percibirme con los sentidos de la carne, y Yo os digo que el tiempo en que concedí esto a los hombres, ya está muy lejos.

8.    Si os hubieseis preocupado un poco por desarrollar algunos de vuestros dones espirituales, como la elevación a través del pensamiento, la oración, el presentimiento, el sueño profético, o la vista espiritual, Yo os aseguro que por cualquiera de ellos estarías comunicándoos conmigo y por lo tanto recibiendo contestación a vuestras preguntas e inspiración divina en vuestro pensamiento.

9.    Yo estoy enteramente dispuesto a hablaros, siempre en espera de vuestra elevación y preparación espiritual, para complaceros y daros la dicha de comunicarme con vuestro espíritu. Sólo falta que vosotros también os dispongáis con la mayor pureza a lograr esa gracia. (324, 52 – 54)

10. Interrogad a vuestros sabios y si son sinceros os dirán que le han pedido inspiración a Dios. Y Yo les daría más inspiración, si me la pidieran con más amor para sus hermanos y con menos vanidad para sí mismos.

11. De cierto os digo que todo lo que habéis acumulado de conocimientos verdaderos, vienen de Mí, todo aquello que tienen de puro y elevado lo voy a usar en este tiempo para vuestro provecho, porque para eso os lo he concedido. (17, 59 – 60)

12. Este es un tiempo en que mi Espíritu está hablando incesantemente a la conciencia, al espíritu, a la razón y al corazón de la humanidad. Mi voz llega a los hombres a través de pensamientos y de pruebas, por las que muchos por sí mismos van despertando a la verdad, ya que quienes les guían o enseñan están durmiendo y quisiesen que el mundo nunca despertase. (306, 63)

13. En el Tercer Tiempo vine a realizar con la claridad de mis    manifestaciones lo imposible para los hombres: comunicarme por el entendimiento humano.

14. Comprendedme discípulos, por-que en la comunicación de espíritu a Espíritu que os espera, sentiréis mi presencia eternamente; si os sabéis preparar, no volveréis a decirme: Señor, ¿Por qué no vienes? ¿Por qué no contemplas mi dolor? No me hablaréis así, discípulos, de cierto os digo, que quien así me hable, dará una prueba palpable de su ignorancia y de su impreparación.

15. No quiero contemplar a mis discípulos alejados de Mí, quiero que me digáis en vuestro espíritu: "Maestro, Vos estáis entre nosotros, nuestro espíritu os siente, vuestra sabiduría es la fuente de mi inspiración". Esa es la verdadera confesión que quiero escuchar de vosotros. (316, 54)

La adaptación de las Revelaciones Divinas al entendimiento humano           

16. Para manifestar lo divino, vuestros idiomas son limitados, por eso en todos los tiempos he tenido que hablaros con parábolas, con metáforas, pero ya veis, aún hablándoos así, poco me habéis comprendido, porque os ha faltado la voluntad necesaria para analizar mis manifestaciones. (14, 50)

17. En cada era me habéis estado esperando y sin embargo cuando me habéis tenido delante de vosotros no me habéis reconocido debido a vuestra falta de vigilia y espiritualidad. Os digo que cualquier forma que revista mi presencia, siempre encerrará verdad y esencia divina.

18. Os he dicho que me he valido de diversas formas para manifestarme al mundo, mas éstas no han sido un disfraz para ocultaros mi Espíritu, sino para humanizarme, limitarme, y así hacerme escuchar y sentir de los hombres.

19. Ahora os digo que antes de externar vuestro juicio, oigáis esta voz hasta que llegue el instante de vuestro convencimiento o de vuestra iluminación, cuando en el espíritu se haga la luz. (97, 11 –12)

20. Mientras los hombres persistan en su ceguedad y en su ignorancia, harán que Dios, que ante todo es Padre, tenga que humanizarse, limitarse y empequeñecerse ante sus hijos, para poder ser comprendido. ¿Hasta cuando váis a dejar que me muestre delante de vosotros con la grandeza en la que debéis mirarme?

21. Tenéis que ser grandes para poder concebirme grande y a eso vengo, una vez tras otra, a daros grandeza espiritual, para que podáis tener el infinito goce de conocer a vuestro Padre, de sentir su amor, de oír el concierto divino que vibra sobre vosotros. (99, 26 – 27)

22. La parte exterior de aquella revelación del Padre en el Sinaí, fue la piedra que sirvió como medio para que en ella se grabara la divina Ley.

23. Lo exterior en la comunicación de Dios con los hombres a través de Jesús, fue la envoltura, la forma humana de Cristo.

24. En este tiempo, la parte exterior de mi comunicación ha sido el portavoz, por lo que esta forma, como la de los tiempos pasados, tendrá su fin.

25. Entended que sois los hijos del pueblo Espiritualista, el que no deberá alimentarse de formas, sino de esencia, si comprendéis bien mi palabra, nunca más caeréis en ido-latría, ni os aferraréis a las prácticas  exteriores, a las formas, a lo pasajero, porque iréis siempre en pos de lo esencial, de lo eterno. (224, 69 – 71)

Distintas modalidades de Revelaciones Divinas           

26. Quisiera la humanidad tener la visita de un nuevo Mesías que le salvara del abismo, o al menos oír la voz de Dios humanizada vibrando en los vientos y Yo os digo que bastaría que observaseis un poco o   recogieseis vuestro espíritu en meditación para darle sensibilidad, para que escuchaseis cómo todo os habla. Si os parece imposible que las piedras hablen, Yo os digo que no sólo las piedras sino todo cuanto os rodea os habla de vuestro Creador para que despertéis de vuestros sueños de grandeza, de orgullo y de materialismo. (61, 49)

27. Los iluminados de los tiempos pasados siempre vieron resplandores de luz, siempre escucharon mi palabra. Los profetas, los inspirados, los precursores, los fundadores de doctrinas de elevada espiritualidad, han dado testimonio de que oían voces que parecían salir de las nubes, de las montañas, del viento o de algún lugar que no podían precisar; que oían la voz de Dios como si saliera de lenguas de fuego y en ecos misteriosos. Muchos oían, veían y sentían por medio de sus sentidos, otros a través de sus atributos espirituales, igual acontece en este tiempo.

28. De cierto os digo: Aquellos que recibían mis mensajes con sus sentidos corporales, interpretaban espiritualmente la inspiración divina, y lo hacían según su preparación material y espiritual, de acuerdo con el tiempo en que estuvieron en el mundo, tal como ocurre ahora en los instrumentos humanos que llamáis portavoces o facultades. Mas debo deciros, que lo mismo en los tiempos pasados como en los presentes, han mezclado a la pureza de las revelaciones divinas sus propias ideas o las que a su alrededor predominaban, y a sabiendas o ignorándolo, han alterado la pureza e ilimitada esencia de la verdad, que es, de cierto os digo, el amor en sus más altas manifestaciones.

29. Las vibraciones e inspiraciones espirituales fueron en ellos y tanto los primeros como los postreros han dado y darán testimonio de esa inspiración, que llegó a su espíritu de la voz que les habló casi siempre sin saber cómo, en igual forma en que hoy ocurre a muchos y como ocurrirá mañana a otros más.

30. Las palabras, las interpretaciones y la forma de actuar se deben a los hombres y a los tiempos en que viven, pero sobre de todos está la suprema verdad. (16, 11 – 14)

31. De tiempo en tiempo se hace necesario que mi Espíritu se manifieste en alguna forma, accesible y comprensible a vuestro entendimiento. Esa necesidad de hablaros proviene de vuestra desobediencia a mi Ley, de vuestro alejamiento del camino verdadero.

32. Es el hombre la criatura más rebelde de la Creación, debido al libre albedrío de que goza. Hasta ahora no ha querido someterse a los dictados de la conciencia.

33. Mi palabra viene a detener a unos, a orientar a otros, a fortalecer a todos en la verdad y a salvaros de los abismos.

34. No hagáis objeción a la forma de manifestarme ahora, tan distinta de la del Segundo Tiempo; sabed que nunca he empleado dos veces la misma forma, ya que sería estacionaros ante una misma enseñanza, y Yo vengo siempre a enseñaros nuevas lecciones y a ayudaros a dar nuevos pasos. (283, 39 – 42)

35. Mi Verbo se derrama en múltiples formas, por medio de la conciencia; por pruebas que hablan de Mí, por los elementos o por mis hijos espirituales. Mi Verbo es universal. Todo el que se prepare oirá mi voz. (264, 48)

La necesidad de Revelaciones Divinas           

36. Mi divina enseñanza no sólo está destinada al espíritu, no, también ella tiene que llegar al corazón humano para que tanto la parte espiritual como la corporal lleguen a armonizar.

37. La palabra divina está destinada a iluminar el entendimiento y a sensibilizar el corazón del hombre, y la esencia que existe en esa palabra está destinada a alimentar y a elevar al espíritu.

38. Para que la vida del hombre sea completa, necesita ineludiblemente del pan espiritual, al igual que trabaja y lucha por el sustento material.

39. "No sólo de pan vive el hombre", os dije en aquel Segundo Tiempo y mi palabra está en pie, porque nunca podrá la humanidad prescindir del alimento espiritual, sin que le sorprendan en la Tierra las enfermedades, el dolor, las tinieblas, las calamidades, la miseria y la muerte.

40. Podrán decir los materialistas que ya la humanidad está viviendo sólo de lo que la Tierra y la Naturaleza le ofrece, sin necesidad de ir en busca de algo espiritual que le sustente, que le fortalezca a través de su jornada, pero debo deciros que esa no es una vida perfecta ni completa, sino una existencia a la que le falta lo esencial, como es la espiritualidad. (326, 58 – 62)

41. En todos los tiempos me he manifestado al hombre, en una forma sencilla para que pudiera comprenderme, siempre lo he hecho al alcance de vuestro entendimiento y de vuestro corazón. He descendido hasta vosotros para daros con ello un ejemplo de humildad llegando hasta vuestra vida humilde para levantaros a una vida mejor. (226, 54)

42. Aquí tenéis cumplida la palabra que os dí cuando en el Segundo Tiempo Jesús daba gracias a su Padre por haber ocultado su sabiduría a los sabios y entendidos, en cambio se la había dado y revelado a los humildes.

43. Sí, mi pueblo, porque los que llamáis sabios, se engrandecen y quieren humillar a los humildes, enseñándoles tan sólo lo que ellos consideran las migajas del pan, que de Mí han recibido.

44. Mientras que los pobres, los humildes, que sí conocen las necesidades que la vida presenta y sus privaciones, cuando llegan a poseer algo, sienten que es demasiado para ellos y participan a los demás.

45. Ahora agrego que, cuando el avaro se torne en generoso y el soberbio en humilde, llegarán al instante a gozar de cuanto tengo reservado para el que sabe practicar la virtud, pues mi amor no es parcial, es universal, es para todos mis hijos. (250, 17)

La ilimitación de las Revelaciones Divinas           

46. No es mi última enseñanza ésta que ha venido a iluminar la Tercera Era; lo espiritual no tiene fin; mi Ley siempre está brillando como un sol divino en todas las conciencias. El estancamiento o la decadencia sólo es propia de los humanos y ella es siempre el resultado de vicios, flaquezas o desenfreno de las pasiones.

47. Cuando la humanidad finque su vida sobre cimientos espirituales y lleve en sí el ideal de eternidad que os inspira mi doctrina, habrá encontrado el camino del progreso y la perfección, y nunca más se apartará de la senda de su evolución. (112, 18)

48. Si vosotros creéis que hasta ahora he venido a revelaros algo de la vida espiritual, estáis en grave error, porque vuelvo a deciros: La enseñanza divina empezó cuando nació el primer hombre, y no exagero si os digo que mi lección comenzó con la formación de los espíritus, antes que el mundo fuese. (289, 18)

49. Cuando la humanidad sólo creía que existía lo que con sus ojos alcanzaba a descubrir y hasta ignoraba la forma del mundo que habitaba, concebía a un Dios limitado a lo que sus ojos conocían.

50. Pero a medida que su mente fue descubriendo misterio tras misterio, el Universo se fue ensanchando ante su vista y la grandeza y omnipotencia de Dios fueron creciendo ante la inteligencia maravillada del hombre.

51. Por eso he tenido que traeros en este tiempo una enseñanza que esté de acuerdo con vuestra evolución.

52. Mas, Yo os pregunto: ¿Es ciencia material lo que encierra mi  revelación? No, la ciencia que os enseño habla de una existencia más allá de la Naturaleza que contempláis y examináis hace tanto tiempo. Mi revelación descubre el camino que eleva al espíritu hasta una morada desde donde puede descubrirlo, conocerlo y comprenderlo todo.

53. Que Dios se comunique espiritualmente con los hombres; que el mundo espiritual se comunique y se manifieste en vuestra vida, que los mundos y las moradas desconocidas lleguen a comunicarse con vosotros, ¿Os parece imposible o al menos extraño? Queréis acaso que vuestro conocimiento permanezca estacionado y el Padre nunca os revele más de lo que ya os ha revelado?

54. No seáis rutinarios ni limitéis el conocimiento a vuestro espíritu.

55. Hoy podéis negar, combatir y perseguir mi Doctrina espiritual, mas Yo sé que mañana os rendiréis ante la verdad.

56. Toda revelación divina, al aparecer, ha sido combatida y negada, mas a la postre aquella luz se ha impuesto.

57. Ante los descubrimientos de la ciencia, también la humanidad se ha mostrado escéptica y al fin se ha tenido que rendir ante la realidad. (275, 64 – 70)

58. Cuando se eleve al infinito el templo del Espíritu Santo desde el corazón de la humanidad, ahí en su seno, surgirán las nuevas revelaciones que serán mayores cuando más se eleven los espíritus. (242, 62)

59. ¿Cómo podéis creer que mientras he descendido a vosotros, pudiese descuidar a otras naciones, si todos sois mis hijos? ¿Creéis que alguien está lejos o fuera de Mí, si mi Espíritu es universal y comprende todo lo creado?

60. Todo vive y se alimenta de Mí. Por eso mi rayo universal ha descendido sobre todo el orbe y el espíritu ha recibido mi influencia en este y en otros mundos, porque he venido a salvar a todas mis criaturas. (176, 21)

61. Mi manifestación por medio de los portavoces está destinada por Mí a ser pasajera, una breve etapa de preparación que servirá a este pueblo de norma, de ley y de principio, para testificar y extender esta verdad, y anunciar al mundo la presencia del Tercer Tiempo.

62. Así como mi manifestación por el entendimiento humano estuvo destinada a ser fugaz como el relámpago, también estuvo previsto que unas cuantas multitudes fuesen llamadas a presenciar esta revelación y a recibirla.

63. En cambio, la comunicación de espíritu a Espíritu alcanzará a todo el género humano, sin limitación de tiempo, porque esa forma de buscarme, de recibirme, de orar, de escucharme y sentirme, pertenecerá a la eternidad. (284, 41 – 43)

La manifestación de la presencia de Dios en el hombre           

64. Yo quiero convertiros en mis discípulos para que aprendáis a sentirme, como hijos que sois de mi Espíritu. ¿Por qué no habéis de sentir en vosotros mi presencia, si sois de mi misma esencia, si sois parte mía?

65. No me sentís, porque no os dais cuenta de ello, porque carecéis de   espiritualidad y preparación y cuantas señales o sensaciones recibís las atribuís a causas materiales; es cuando os digo, que estando con vosotros no percibís mi presencia.

66. Ahora os digo: ¿Verdad que si sois parte mía, natural es que me sintáis en vuestro ser? ¿Verdad que meditando en ello, justo es que vuestro espíritu llegue a fundirse con el mío? Yo vengo a descubriros la verdadera grandeza que debe existir en cada hombre, porque os habéis confundido y queriendo ser grandes en la Tierra, os habéis empequeñecido espiritualmente. (331, 25 – 26)

67. Ya no quiero que vosotros me digáis: "Señor ¿Por qué estáis lejos de mí, por qué no me escucháis, por qué me siento solo en el camino?"
68. Pueblo amado: Yo nunca me aparto de mis hijos, sois vosotros los que os apartáis de Mí, porque os ha faltado la fe y vosotros mismos me habéis rechazado y me habéis cerrado las puertas de vuestro corazón. (336, 60)

69. No quiero que vosotros me sintáis lejos, porque Yo os he dicho que por vuestra espiritualidad, todos me sentiréis, me palparéis, vuestro espíritu escuchará mi voz y espiritualmente contemplaréis mi presencia. Así quiero ver unificados vuestros espíritus al mío por una eternidad, porque esta es mi voluntad. (342, 57)